El hospital últimamente se había sentido más solitario de lo usual. Los mangas se estaban acabando y comenzaba a extrañarse por la falta de visitas, si bien no tenía el derecho de obligar a nadie acompañarlo en esas horas muertas sin nada que hacer, no podía evitar sentirse melancólico. Apenas le quedaban un par de días para que le dieran el alta, claro, luego de que los médicos chequearan de que estuviera todo bien, si no fuera así, para su mala suerte, tendría que quedarse otros días más. Esperaba, y rezaba, que eso no pasara, pues se aburría demasiado entre esas cuatro paredes blancas y con las mismas vistas que llevaba observando durante la semana, o sea, eran bonitas, pero luego de los dos primeros días, ver los mismos edificios le comenzaba a irritar.
Y los mangas no eran precisamente una gran fuente de entretenimiento, ya que aunque estuvieran interesantes, leer el mismo género literario, como lo era el romance, durante días, estaba comenzando a devorarle por dentro. ¿Cómo es que Chifuyu podía leer eso cada día? A él le gustaba el romance, pero no tanto, prefería los mangas relacionados a la acción o a los detectives, le encantaba resolver el misterio del volumen antes de que le dieran la respuesta los mismos personajes; casi siempre acertaba y, si no, podía considerar ese manga una majestuosidad de los acertijos.
En fin, como sea, quizás perder un poco de sus ahorros y alquilar la tele no pareciese tan mala idea teniendo en cuenta las pocas opciones que tenía para afrontar la apatía, así que, presionando un botón, llamó a uno de las enfermeras, esperó su llegada y pidió, con dinero de su mesada, que le encendieran el monitor que tenía a una esquina de la sala, interesado en las noticias del día. En realidad, si lo pensaba detenidamente, odiaba el capitalismo y cómo, incluso en un hospital, tenías que pagar para encender la televisión.
Suspiró pesadamente, no quería darle más vueltas al asunto, así que se tumbó una vez que se fue la enfermera, para observar el noticiero.
Y la verdad, ya no sabía que era mejor, las notícias o seguir leyendo los mangas. Ver las noticias le entraba sueño además de cierta ansiedad, pues era una catástrofe tras otra siendo explicadas por una monótona voz de una periodista. Y encima no tenía buenas experiencias viendo noticieros, pues, la última vez que lo hizo, terminó viajando en el tiempo, irónico.
Rodó los ojos, volviendo a centrar su atención en el texto rápido que viajaba en la parte inferior de la pantalla, que explicaba notícias menores que realmente a nadie le importaban a parte de a él. En medio de su lectura, le invadió la curiosidad y dirigió su mirada a una de las esquinas de la televisión, queriendo ver qué hora era. Eran las 13:43 del veinticinco de junio del dos mil siete. Instintivamente frunció el ceño, teniendo un pensamiento en la punta de la lengua. Había algo en la fecha que le sonaba de algo, pero no recordaba el qué. Giró a un lado la cabeza, cuál cachorro, y golpeó levemente su cabeza, intentando recordar de qué le sonaba.
Pero nada, su mente estaba en blanco. Frunció el ceño, infantil, y al final suspiró, negando con la cabeza. No tenía sentido recordar algo que seguramente no tenía ningún valor en específico. Porque, o sea, si fuera realmente importante, él lo recordaría, ¿Cierto? Pensó, asintiendo al final, convencido de su lógica y quedándose de brazos cruzados. No iba a malgastar tiempo y neuronas intentando recordar una pequeñez como esa. Bufó nasalmente y dio por zanjado el asunto, tumbándose nuevamente en la camilla para seguir viendo el noticiero y, más tarde, algún que otro programa que ya no recordase de su anterior línea.
...
Takemichi se sentía profundamente traicionado luego de que llevase tres mesadas gastadas en televisión, fueran las 16:22 y que todavía nadie lo hubiese ido a visitar. Normalmente Hina hubiera venido, por lo menos, pero ahora, no había ni un alma en su habitación y ni los médicos parecían atreverse a entrar a menos que fuera para arrebatarle más dinero en televisión. Rebufó, frustrado, dirigiendo la mirada al teléfono de tapa que estaba en la mesita de noche. No lo dudó mucho y lo agarró, dispuesto a llamar a su mano derecha en busca de explicaciones. Un tono, dos tonos, tres y al cuarto contestó. — ¿Diga? — Preguntó entrecortado, al parecer estaba haciendo algo que ejercía mucho esfuerzo físico. — ¿'Fuyu? — Dijo en un apodo más corto. — ¿Estás ocupado? — Preguntó, tanteando el terreno, siendo respondido con un tono de duda. — Ehm... Sí, claro, pero ¿Qué necesitas? — Takemichi frunció el ceño.
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Inexorable. | Takemikey
FanfictionEl futuro era imposible de evitar y Takemichi era terco hasta morir. Era lo que pensaba Manjiro luego de que viese a Takemichi volver del futuro. Acontecimientos luego del futuro de Mikey!Bonten, spoilers del manga, la historia cambia a partir del ú...
