Capitulo 11

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                                                                    Cristal.


Alaina.

Llegué a casa con la respiración agitada y las manos temblorosas.

Dejé a Edmond en medio del pasillo de la universidad con una completa cara de confusión. Justo en este momento debe de estar odiandome por ese hecho.

Me encontraba saliendo de clases cuando tropezamos por accidente, me dio muchisima curiosidad verlo ahí, a esas horas, ya que normalmente Edmond es de los primeros en salir a penas terminan las clases. No me dio tiempo de preguntarle nada, ya que simplemente se abalanzó hacia mi y me besó, claro, y como soy una completa débil cuando se trata de él, lo besé de vuelta.

Aléjate de él, no volveré a repetírtelo.

Él lo dejó muy claro cuando me acorraló en un callejón al salir de la universidad. Fué muy especifico y no quiero tentarlo, no puedo hacerlo.

No otra vez.

Ya me dejó muy claro de lo que puede ser capáz. La creciente ansiedad que siempre me deja los encuentros con Aron me sobrepasa, las pesadillas, él miedo y la desesperación de querer hacer todo y no poder hacer nada es algo que no deja de rondar en mi cabeza día y noche, es extremadamente doloroso volver en las noches a revivir sucesos del pasado, esos recuerdos que intento borrar de mi memoria a toda costa, puedo intentar reprimir mis recuerdos durante el día, pero en la noche mi mente juega conmigo de una y mil maneras y yo, estoy a sus ordenes.

Mi teléfono sonó y me sobresalté, mis manos siguen estando temblorosas, intento hacer de todo mi autocontrol para evitar que esto pase, pero son reacciones que mi cuerpo a estado experimentando cada vez que me encuentro en circunstancias parecidas a esta o peores, esto me domina y no puedo hacer nada. Tomé el aparato entre mis manos y verifiqué el mensaje.

Mensaje de Maya.

¿Estas bien?

Mi respiración inmediatamente se regularizó al ver el mensaje de mi mejor amiga en mi teléfono, esperaba uno de los mensajes terroríficos y manipuladores de Aron, pero por fortuna no fue así. Texteé una respuesta rápida para Maya y le hice saber que todo está bien.

Mensaje de Maya.

No se por qué tu respuesta no puede engañarme. ¿Está sucediendo de nuevo?, ¿No es así?

Me quedé de pie en medio de la cocina, releyendo el mensaje una y otra vez. Desde hace un tiempo que Maya sabe sobre Aron, me a insistido en muchas ocasiones que vaya a la policía, que ellos entenderán lo que me ha pasado, pero no puedes pedir ayuda cuando ni tu mismo sabes como ayudarte.

Intenté despejar mi mente de cualquier idea, caminé con paso torpe por la cocina y tomé un vaso de agua, ya que mi garganta se comenzó a sentir seca de momento.

Volví a leer el mensaje una ultima vez y antes de poder evitarlo, mi mente ya estaba colapsando, sentí lagrimas rodando libremente por mis mejillas sin control alguno y texteé en mi teléfono con la vista borrosa por mis propias lagrimas.

Si, otra vez está sucediendo.

Caminé hacia mi habitación sintiendo mi cuerpo pesado por el cansancio mental acumulado durante todo el día, mi sorpresa al entrar, fue encontrar toda mi ropa regada por todos lados, la mesa de noche junto a mi cama tiene todas las gavetas fuera y todo el contenido de las mismas está esparcido por cualquier lado. Mi ropa interior es lo único que se encuentra ordenada sobre mi cama, mi cuerpo entero se paralizó al notar una pequeña fotografía sobre la delicada tela de encaje de mis bragas.

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