Ella va a estar bien.
Edmond.
-Ella estará bien, no debes preocuparte, tuvo un ataque de pánico fuerte y tiene un corte pequeño pero profundo en su mano derecha, le suministré un calmante, ya que se encontraba demasiado alterada.- La doctora anotó algo en una libreta y continuó con su diagnostico.- Está algo delgada, por lo que pude notar no está comiendo lo suficiente, así que debe cuidarse y estar más pendiente de las horas correspondientes en las que debe comer, puede generar una especie de desorden alimenticio y no querrá eso, créeme. Suerte que estabas ahí.
Asentí con mi cabeza escuchando a la doctora con atención. Pero sin darle respuesta alguna, mi mente sigue repasando una y otra vez la expresión de miedo en el rostro de Lana cuando me vió.
-Volveré en un rato a chequear que todo esté en orden con Alaina, ordené que le pasaran un suero intravenoso, ya las enfermeras deben estar por salir.- puedes pasar a estar con ella. aunque aún sigue dormida, le hará bien algo de compañía.
-Esta bien, eso haré.- Respondí agradeciéndole a la mujer frente a mi.
Entré en la habitación donde tienen a la pelirroja, una vez que estuvieron fuera las enfermeras. El frío de los hospitales siempre me parecerá completamente enfermizo. recuerdo cuando venía a visitar a mi madre y me daba escalofríos entrar en su habitación y verla muriendo lentamente frente a mi y no poder hacer nada por evitarlo.
Observé a la chica frente a mi durmiendo plácidamente en una cama, sus ojos se encuentran cerrados y algunos cables están monitoriando su estado. Cuando decidí ir a su casa a preguntarle por que se había ido de esa manera, no me esperé encontrarla en el estado en el que la encontré.
Lana había dejado la entrada de su residencia abierta y así fue que conseguí entrar, no estaba seguro si hacerlo o no, pero escuché un grito ensordecedor por parte de ella en el interior del lugar y mandé todas mis dudas al demonio, corrí de inmediato hasta su habitación y tuve que forzar la puerta ya que se encontraba cerrada, cuando conseguí abrirla, me congelé inmediatamente, su habitación se encontraba en un completo desorden, toda su ropa estaba regada por todo el suelo y mi pequeño demonio angelical se encontraba sentada en el suelo con sus rodillas pegadas a su pecho, con su rostro empapado en lagrimas y su mirada absolutamente perdida. trozos de cristal roto estaban a su alrededor y un corte en su mano estaba manchando el piso de sangre. Me acerqué a ella y tomé su dulce rostro entre mis manos y la llamé, pero no me escuchó, simplemente me observó con mirada perdida, de sus ojos no paraban de salir lagrimas.
-Perdóname, yo no quería, no quería.
Esas fueron las palabras que pronunció con debilidad antes de desmayarse cuando vio la sangre goteando de su mano.
La tomé entre mis brazos y la traje aquí al hospital.
Observarla en ese estado de vulnerabilidad me destrozó, mi ángel estaba rompiéndose frente a mi y no estaba haciendo nada, no estaba calmando su miedo.
Me senté en una silla a su lado y tomé su mano con cuidado para sentir su calor, verla dormir siempre fue uno de mis placeres más grandes, la tranquilidad que ella irradia es genuinamente perfecta, ella lo es en su totalidad, jamás creí poder perder la cabeza de tal manera por alguien, hasta que ella llegó a mi vida y fue mi perdición y a estas alturas se que mi alma la seguiría a cualquier lado que ella decida ir, le pertenezco y se qué será así hasta mi muerte, porqué jamás he amado ni amaré a alguien como la he amado a ella.
-Lo prometo- Susurré, aunque supiera que ella no podía escucharme.
Fue una promesa que cumpliría costara lo que costara.
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Justo Ahora
JugendliteraturAño y medio es lo que ha pasado desde que Edmond se fue, dejando atrás toda su vida, su carrera, sus amigos y lo mas importante... A ella. Pero a regresado y está dispuesto a recuperar su vida, retomar su lugar y a luchar por lo que quiere. En año y...
