39: Dolores constantes

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Narra Illel

Otra vez lloraba...me senté a su lado y la abracé esperando tranquilizarla pero paso todo lo contrario, lloraba más fuerte, me abrazaba y por momentos parecía que me quería asfixiar, en otros me golpeaba el pecho. Y sí, me dolía pero no físicamente, era sus motivos, si pudiera le arrancaría el nombre de Oria y sus recuerdos de su mente aunque luego ella quisiera hacer lo mismo pero eso era imposible así que solo acariciaba su cabello hasta que de apoco comenzó a respirar profundamente para calmarse

-¿Estamos jodidos no?- le pregunté en una amarga risa, me miró igual, asintió y agarro una toalla para luego meterse al baño.

Apenas entró pude soltar el aire que parecía tener comprimido en mi, me sentía una mierda, otra vez teníamos un problema por ella y ya no se que más hacer, ella está convencida de que aún la amo pero ¿es así? Ni siquiera yo lo sabía en verdad y es que ¿Cómo saberlo? Todo pasó tan rápido...enterarme que me había engañado, botarla y luego que me digan que se suicidó. Todavía me carcome la culpa, las palabras no dichas, el amor y odio que sentí aquel día... y como olvidar que ira hija de mi ahora suegra, era todo un caos

Desde ahí todo había ido en declive, creí que Yeray podría sacarme todo eso, que mi cariño y deseo sexual por ella harían todo más fácil para amarla ya que ella ya lo hacía, supongo que no quería perder esa emoción en el pecho que llamamos amor y que sentía cada vez que veía a Oria, resulta que eso no es posible así que mientras yo intentaba amar de verdad a Yeri cuidaba que ella no me dejara de amar pero eso también lo jodi, ese miedo se me fue de las manos cuando le pegué, ella no me lo había perdonado, si supiera que yo tampoco lo hacía...

Muchas veces decimos que perdonar a los demás es primordial pero se olvidan de decir que para eso necesitamos perdonarnos a nosotros mismos primero

Evidentemente ninguno lo había hecho pero quiero cambiarlo, quiero amarla como se merece, por eso haciendo caso a mi hermana empecé a ir a un psicólogo, fue este que me recomendó tener un mascota, según él me daría una ayuda emocional así que la oportunidad de cuidar a Gray no la podía dejar pasar a pesar de mis alergias pero no le podía decir esa parte a mi esposa, no quiero que se sienta presionada a ir también o que me crea más loco de lo que ya a de pensar. No la quiero perder

Todo esto me hacía doler la cabeza así que fui a buscar unas pastillas y agua, aproveche para ponerle comida a nuestro nuevo integrante que se acerco alegremente a comer, el par de estornudos fueron señal para regresar a la habitación, me cambie y acosté, Yeray todavía no salía pero decidí no preocuparme, según mi psicólogo mi esposa necesitaba espacio, practicaba en dárselo pero resulta que en eso también fallé porque ella me reclamó el no haberla buscado y eso me confundía, las anteriores veces que la busqué ella no se lo tomó muy bien, entonces ¿por qué no se sentía aliviada de que no lo haya hecho? Y ahí va otra duda a mi terapeuta...

Rato después los ojos me empezaron a pesar pero quería que Yeray saliera primero para dormir, como no lo hacía decidí ir a ver y la encontré dormida en la bañera, respire profundamente, fui a poner una toalla en la cama y la traslade hasta allí

Nos arropamos y decidí dormir esperando que el siguiente día sea más sencillo que este.

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Bienvenidos a otro capítulo, si leyeron los comentarios del anterior que narre Illel no es sorpresa pero si no fue así ¡Sorpresa! Ya hacía falta que él nos de un poco de sus pensamientos así que estoy ansiosa de saber sus opiniones 👀💖

Posdata: La siguiente actualización también será desde su perspectiva 😉

Amor traumático Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora