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72: Los problemas tienden a multiplicarse

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-Illel, yo no tengo la urna- aseguré tratando de mantener la tranquilidad que mi pierna se negaba a dar

-No mientas- pidió severo e incrustando su mirada en mi

-Es que te estoy diciendo la verdad- exclamé lanzando mis manos al aire

-Joder…- susurró y se levantó dirigiéndose a mi cuarto, trote tras él y lo encontré vaciando mi mochila donde no había nada más que una botella de agua, la tiró a un lado lo que me hizo respingar-¿Dónde la pusiste?- preguntó más molesto pero no podía responderle, primero porque no sabía que decirle y segundo porque mis pies actuaron más rápido cuando él quiso acercarse a mi pues corrí hasta sentarme en un sillón de la sala respirando rápidamente-¿Dónde la pusiste, Alaia?- repitió caminado hasta pararse en frente de mí

-Recuerda lo que te pedí ¿ok?- solicité, este solo volteó los ojos

-Yeray, si tú no devuelves eso, Patty, enviará policías por ti ¿Es lo que quieres?- cuestionó inclinando su cabeza hacía mi, yo negué

No podía ser cierto ¿O sí?》

-Es que no la tengo- reiteré a punto del sollozo

-¿Pues quién la tiene?- indagó tomando el puente de su nariz

-El lodo- solté sin aguantar más su insistencia, su cara se desconfiguró a la confusión, proceso unos segundos viéndome como si pudiera visualizar mis acciones de ese idea y luego cerró sus ojos con disgusto

-¿Dónde tiraste las cenizas?- demandó, pero de mi solo salía mi respiración, instantes después abrió sus ojos y montado de cólera se abalanzó hacia mí deteniendo sus manos en los brazos del sillón de un solo golpe lo que me hizo temblar y girar mi rostro a un lado- Te hice una pregunta

-En…en…- sollocé pero las palabras no salían hasta que volvió a pegar en los brazos del mueble

-¡Lo eché en el basurero de la ciudad!- escupí y me solté a llorar del miedo

-¡Joder, estas loca!- estalló echando para atrás el mueble de un tirón lo que me hizo ir con el y pegar un poco la cabeza, me quejé pero rápidamente me compuse alerta a sus movimientos- ¿Por qué diablos hiciste eso? Cruzaste los límites Yeray

-Estaba dolida- recalqué gimoteando mientras me hacía un ovillo en la esquina de mi sala

-En serio no se si cruzó por mi mente cuando me casé contigo- farfulló

Si el corazón pudiera sonar cada vez que se rompe, el mío sonaría tal cual vajilla de porcelana estrellándose contra piso; ahora ya no solo lloraba por el estrés de la situación sino por sus palabras

Y es que me había dicho hace menos de veinticuatro horas que me amaba 《¿Qué mierda pasó?》

Les contestaré al final esperando que su respuesta y la mía sea la misma o algo cercano…

Siguiendo con mi relato; yo me quedé helada apenas mi cerebro proceso lo que había confesado y me sorprendí lo cercano que están el miedo de la decepción

-Entonces no te esfuerces en seguirme “cuidando”- exclamé desgarrada, nuestras miradas se encontraron y vaya que había diferencia, la suya solo reflejaba ira, la mía era un mar de tristezas

-Tú tienes la culpa de todos nuestros problemas, solo basta con ver las pendejadas que haz hecho este mes- espetó, unas lágrimas rebeldes cayeron de mi

-Dijiste que me entendías- balbuceé, una risa amarga asomó sus labios

-Abusas de eso

-Soy tu…

Amor traumático Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora