32: Satisfacción

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¿Se han sentido satisfechxs por completo teniendo relaciones sexuales? Hay muchas maneras de interpretación al término; en nuestro caso empezó con la actitud de él, al fijarse que solo tenía una toalla encima sus ojos comenzaron a pasearse sobre mí, trago y los dedos de sus manos comenzaron a moverse nerviosamente, yo no sabía que hacer, estaba nerviosa, por un lado quería tener sexo con él, por otro estaba la discusión de hace un rato así que camine hacia el armario como si nada esperando que él tomara la iniciativa, sino vería que hacer…
Saqué mi ropa interior, baje un pantalón de tela y mientras alce ambas manos para descolgar una blusa la toalla cayó “accidentalmente” pero no me moleste en agarrarla, simplemente la moví con un pie para que no me estorbara, luego agarre un poco de crema para el cuerpo, empecé a sobarla por mis brazos y piernas, para ese momento ya sentía la mirada de mi esposo en mí lo cual me encantaba, como consecuencias seguí con la tentación; me coloque la panty, cogí un poco más de crema para sobarla por mis senos haciendo que me humedezca por eso lo hice un poco más cerrando mis ojos hasta que sentí como las manos de Illel sujetaron las mías alzándolas para luego besarme y acariciarlos él mismo, nos sentamos uno encima del otro en un sillón del cuarto, lo ayude a desvestirse después una de mis manos la lleve a mi cavidad bastante resbalosa ya, siendo así los besos y caricias más excitantes haciendo que cada vez gima y me mueva más, cuando él se da cuenta que está intensificando mi lívido sonríe y yo me detengo por inercia
-No te detengas, me gusta ver y sentir como te excitas…- me dice besándome el cuello para luego bajarme de él, dejarme en el sillón y él sentándose enfrente de mí sobre la cama, dejándome confundida
-Tócate para mí- me pide, yo inclinó la cabeza mientras le doy una media sonrisa
-¿Estás seguro?- le pregunto, no quisiera alguna sorpresa
-Por supuesto, quiero oír y verte gemir pero con una condición
-La que quieras- respondo juguetona
-Tienes que mirarme y si es posible gemir mi nombre
-Dalo por hecho- él asintió y yo comencé. Baje mi mano derecha y con dos de mis dedos comencé a tocarme en círculos, la otra mano la lleve a mis senos, mientras mi respiración se aceleraba lo miré y el deseo que emanaba me mojaba aún más, mis caderas se movían para todas las direcciones, mi espalda se arqueaba, aumentaba y bajaba la velocidad de mis movimientos según quisiera, mordí mis labios
-No te contengas amor- obedecí y de mi boca salió un gemido con su nombre, la mano que estaba en mi pecho se fue al brazo del sillón apretándolo, sentía como me mojaba cada vez más, mis piernas se abrían más y mis movimientos se aceleraban, todo esto con Illel y yo mirándonos hasta que en un instante él se agachó, quito mi mano, la colocó en mis senos y puso su boca en mi entrepierna consiguiendo que por momentos gritara y sintiera que no me cabía más placer en el cuerpo
-Sigue así…lame un poco más….así mi amor…- minutos después sentí como el orgasmo llegó y un alivio recorrió todo mi cuerpo, Illel me tomo para recostarme en la cama y me dio varios besos
-Los hiciste excelente, te amo
-También te amo, me encantó todo…-respondí un poco agitada aún. La verdad hace tiempo que no me sentía tan satisfecha…. Y vaya que me gusta.

Amor traumático Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora