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69: ¿Estoy loca?

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El hospital era al único lugar donde había ido estos dos días después de la llegada de mi amiga, por eso ya no venía sola, claro, esto después de casi matarme por no avisarle antes

-Después quiero ir a ver a July y los gemelos- avisó mirando su celular

-Claro, voy por un café ¿quieres?

-Si por favor- asentí y comencé a irme algo distraída

Veía abrir y cerrar la puerta del ascensor esperando llegar a mi piso, cuando lo hice pedí lo que queríamos, me fui a sentar cerca de una ventana a esperar el pedido disponiéndome a contar los autos del estacionamiento, era tonto sí pero hacia eso o la tentación de revisar las redes sociales de Illel, me consumirían, su silencio era la incertidumbre que me consumía

-¡Señorita, su pedido!- gritó el señor, creí que era a mi así que caminé hasta allí pero al llegar había una chica retirándose con su pedido recién entregado, todo me recordaba a ella, sí a Oria, temblé pero me dirigí hasta ella, la volteé bruscamente, gritó y trató de hacerse para atrás más no la dejé, arranqué las gafas que tenía y al fijarme en su rostro la solté automáticamente, no era ella, en realidad no tenía nada parecido a ella

-¿Qué mierda te pasa?- preguntó con furia la chica dándome un empujón que no repele por miedo pero no de ella o las personas que se habían acumulado a nuestro alrededor, sino de mí

《¿Imaginé verla? ¿Solo había sido esta vez? ¿O estaba loca?》

Las preguntas retumbaban mi cerebro acallando las voces de mi alrededor, necesitaba irme.

Comencé a trotar al ascensor rogando que se abriera rápido ya que un guardia, la chica y gente curiosa venía tras de mi; cuando la caja metálica se abrió me di cuenta que no entraría pues estaba la enfermera parlanchina de la vez anterior y un par de guardias

-Señorita, quédese allí por favor, la llevaremos a que la revisen- avisaba cautelosa mientras se me acercaba, la chica y el guardia copiaron du actuar, entonces supe que tenía que escapar.

Observe a todos y todo buscando una salida y mi mirada dio con la salida de emergencia, espere a que se me acercaran un poco más y cuando estuvieron suficientemente cerca me agaché y deslice un poco por la baldosa, me incorporé rápidamente para salir corriendo por el destino fijado, voces y pasos detrás de mi solo me impulsaban más, corrí hasta el estacionamiento y me escondí haciéndome un ovillo detrás de un auto, tenía que llegar a mi moto.

-Escapar solo empeora la situación…- vociferaba la chica de blanco agitada y posando su vista en todos los vehículos pero no me veía

-¿La hallaste?- consultó un guardia también buscando, ella negó e hizo un signo de silencio que este copió hacia los demás. En total habían cinco personas buscándome, me sentía en película de persecución, déjenme informar que es igual de desesperante que verla; se dividieron en grupos para revisar el lugar y yo no sabia como llegar a mi moto que aunque no estaba lejos tenía a la enfermera cerca.

Los minutos pasaban con ellos acercándose más, así que ejecuté un plan rápido que vino a mi mente, corrí hasta un carro cerca de mi moto e hice como que trataba de abrirla nerviosa en tanto los guardias venían a mi vociferando  al resto donde me hallaba, cuando estuvieron lo suficientemente cerca por el lado del frente, justo donde los quería, corrí por detrás a mi moto, subí, empezaron a venir a mi pero cuando estuvieron a punto de agarrarme, arranque y aceleré, nerviosa esperaba que no hubiera nadie esperándome en la salida pero adivinen, si había, era la enfermera parlanchina junto con más doctores listos para atajarme, una escena digna de un psiquiátrico la cual no pensaba participar como paciente.

Amor traumático Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora