Destrucción Masiva

63 15 0
                                        

Desciendo tal como lo hizo en un pasado Demian hacia sus huestes, quienes me miran impacientemente.

En cuanto mis pies deformados tocan el suelo oscurecido, ellas se agolpan contra mi para asesinarme.

Mi mirada va hacia Demian quien sonríe con satisfacción.

Ese puto se regodea cuando mira toda la gigante masa de estúpidos cadáveres reanimados tipo zombie que intentan hacerme daño a toda costa.

Inhalo una vez...

Exhalo despacio mi oscuro aliento para que las huestes comiencen a desintegrarse solo por mi exhalación.

Miles de cadavéricas huestes son fino polvo en el suelo ahora.

El cual hago arder en llamas moradas tan pronto como mis pies caminan por encima de el.

Camino sin prisa...

Con paso decidido hacia Demian quien se ha hecho un trono de piedra donde está sentado mirándome con ojo crítico y expresión dura.

Evalua que tan fuertes son sus temibles huestes.

Encapsulada en el poder de Viggo, sigo mi camino quemando y pulverizando todo lo que se atreve a tocarme.

No importa cuanto apuñalen, rasguñen, golpeen, muerdan, pateen, ataquen y empujen mi oscuro campo de fuerza.

Ninguna de estas almas en pena puede siquiera hacerle un leve rasguño.

Me detengo para mirar atrás.

Hay una montaña de ceniza debido a que eliminé a cientos de miles de huestes.

Prosigo mi calmada marcha enmedio de estos seres corrompidos y atormentados que intentan por todos los medios causarme daño.

Chillan, aúllan, gruñen, se desesperan y yo sonrío hasta las orejas.

Sin embargo, este espectáculo se está volviendo monótono y debo hacer algo de ejercicio para calentar mis músculos.

Debo prepararme para la batalla.

Me elevo un poco con ayuda de mis alas gigantes parecidas a un murciélago en esta transformación suprema y hago desaparecer el campo de energía.

Las huestes fétidas entonces pueden tocarme y se lanzan a golpearme.

Derribo miles de ellas solo con un dedo.

Atravieso otros miles de huestes con mis alas.

Por todos lados, el estallido de ceniza gris, blanca, negra, cafe oscuro, incluso verde me indica que Demian convirtió incluso a duendes, elfos, trolls y pequeños demonios en huestes infrahumanas.

Siguen y siguen llegando.

Mis horribles ojos pueden ver a Erwendull acabando con cientos de huestes también con una espada gigantesca que no sé de donde sacó.

Ella luce terriblemente enfadada, agresiva y maldita.

La afilada hoja de esa gigantesca arma que blande Erwendull decapita a cientos de huestes que la bañan con su ceniza caliente.

Bien, ambas estamos calentando motores, preparándonos para el show final.

Demian sigue ordenando a sus huestes que peleen con valor y coraje.

Pero veo que su rostro ya no tiene esa seguridad petulante que poseía antes.

"Es todo lo que tienes?"

Hago que mi voz resuene en este paramo esteril.

Demian se rie.

"Oh no Lilith, esto es solo el aperitivo."

Lilith, Vampiresa SensualDonde viven las historias. Descúbrelo ahora