Desolación

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La realidad me golpea en el preciso instante en que cruzo la puerta de la pequeña casa de madera en la cual había entrado mi Viggo con nuestra pequeña hija...

Caigo pesadamente en el suelo agreste, ennegrecido, arido, desolado...

Por todos lados se ven huellas de la batalla.

Incendios, cuerpos derretidos en el suelo, aplastados, mutilados, deformes, agonizantes, sollozantes...

Esta misma imagen ya la he vivido dos veces en el pasado.

Esta es la tercera y no comande yo el ataque!

"VIGGO!"

"Hendrik, Gunther, Dieter, Callanh!"

"IVO, XOAN!"

Nada.

Nadie.

Solo son cuerpos apaleados en el suelo hasta casi parecer bolsas de piel con liquido dentro...

"General...."

La voz suplicante de Ivo me llama la atencion.

Busco entre los cuerpos remanente en el suelo y por fin puedo hallarlo.

Solo tiene la mitad de su rostro...

Su cráneo esta expuesto, su torso ha casi desaparecido...

"Pero que ocurrio?"
"Viggo, donde esta mi esposo?"

Ivo niega, tose sangre negra y me agarra con el muñon de lo que antes era su mano.

Intento no llorar, pero es imposible!

"Ivo!"

Grito sollozando de rodillas en este mar de cuerpos masacrados mientras que aprieto el cuerpo partido de mi general mientras fallece.

Un golpe resuena en el aire.

El destello de luz impactante me hace mirar hacia arriba.

Ahí están ese par de putos.
"Y LOS CASTRARE A LOS DOS!"

Grito montando en cólera.

La primera en mas de cincuenta mil años.

Nunca, nunca, pero nunca había estado a este nivel de furia.

Y tengo dos putos bastardos con quien desquitarme!

Mi flama morada se eleva rabiosa, gruñe, brama y me hace cambiar a una transformación superior morada.

"Lilith, espera!"

Los fiscales me detienen un segundo mientras me transformo.

"No es Viggo con quien pelea Demian!"

"Es con el minotauro!"

Que?

"Y donde carajos esta mi hombre?"

Cuestiono porque eso es lo que me importa ahora!

"No lo sabemos, no esta entre los masacrados!"

El Fiscal Enki mueve su mano y los cadáveres putrefactos de mis huestes desaparecen regresando al fondo de la tierra como simple abono.

Los cadáveres de mis cuatro jinetes se apilan al lado de sus corceles del inframundo, los cuales ahora solo son un costal de huesos que se desintegran con la mas ligera brisa.

Los cuatro ya no están en este plano...

Mis generales, Ivo, Xoan, Enko y Biel también están apilados en un monton.

Una pequeña flama morada mia se desprende de mi ser para ir hasta ellos.

Los incinera para brindarles la paz que necesitaran para intentar buscar un lugar mejor para habitar...

Lilith, Vampiresa SensualDonde viven las historias. Descúbrelo ahora