Ángeles Caídos

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Miro a este sujeto que tiene sus largas manos alrededor de mi cuello inmovilizándome.

Rio fuerte porque puedo ver que la noticia ya llegó hasta los confines del mundo donde, me imagino, que está el controlador de esta marioneta sin vida.

"Y a ti que te puede importar que yo esté comprometida con Viggo?"

"Tú eres el que me despreció hace tantos milenios!"

"Y ahora tienes el descaro de encelarte de alguien que me ama?"

"Pues come mierda celestial cabrón!"

"Y ve a cogerte a tu puta madre idiota!"

Grito transformada en mi enorme y oscura forma demoníaca.

Las manos del hombre cambian en el acto con mi transformación.

De alguna manera me impiden seguir evolucionando en mi transformación.

"Lilith encanto mío"

"Nunca mejoraste en tus modales a la hora de hablar Bellumie..."

"Y sabes que no me gusta la mierda celestial."

"Ya no..."

"Hace tantos siglos que no soy ángel mi pequeño encanto."

"Y hace tanto que extraño tu toque en mí..."

"Tus pequeñas manos rodeando mi..."

Gruño aterradoramente porque no quiero recordar nada de cuando quería complacer a ese bastardo hijo de gran puta!

El hombre se ríe tétricamente y la risa es de Él...

"Nos veremos pronto mi encanto pequeño..."

"Bellumie, te adoro pequeña."

Decapito al hombre y la cabeza sigue gritando de dolor.

Tomo otra arma que hace explotar todo y disparo mil veces para acabar con su sufrimiento.

Mi llama carboniza por completo el cuerpo porque no quiero acércame de nuevo a ese muñeco sin vida controlado por ese idiota.

Me esta vigilando.

Sabe de mi compromiso con Viggo.

Sera mejor apresurar nuestra boda para que nada nos pueda separar.

Me siento en medio de las runas ancestrales para poder recargarme de energía oscura.

Mi mente se relaja y me trae recuerdos ancestrales.

Veo el cielo extraño de aquella vez.

De un lado se veía tan claro, diáfano, tan puro.

Y del otro lado los rayos infernales rojos, las nubes de tormenta negras con fuego surcaban el cielo.

Una lluvia atípica comenzó en ese momento mientras que yo observaba en silencio.

Pequeña, débil, temerosa.

Esa niña que observas es la primera versión de mi.

Una Lilith muy joven, inexperta, tonta y sumisa.

Los cuerpos llueven y caen al suelo destrozándose por completo.

"Lilith, entra a la casa de inmediato!"

Mi madre, de quien ya no recuerdo su nombre, me grita desde dentro de nuestra precaria vivienda.

Tan endeble, tan inmunda.

Sigo mirando la lluvia y los cuerpos destrozados siguen aterrizando a mis pies.

Bañan con sangre morada caliente mi ropa y mi piel por completo.

Lilith, Vampiresa SensualDonde viven las historias. Descúbrelo ahora