SAMAY
Siento algunas partes de mi cuerpo crujir cuando me levanto de donde sea que estoy. Abro los ojos para comprobarlo y me encuentro con las ventanas y pósters típicos de mi torre. Estoy nuevamente aquí, en mi caseta. Pero... ¿cómo?
Lo recuerdo a él, a ese chico de facciones tan preciosas, callado y enigmático que apareció en medio de mi caminata y luego me sorprendió nuevamente para estropear mi persecución. Su mirada continúa en mi mente y, por supuesto, el momento en el que me arrastraba por el bosque. Me durmió y dijo que era suya.
Ahora no me quedaba duda de que el desconocido estaba loco y cabía la posibilidad de que pudiera tratarse de un tipo sin hogar que se mantenía oculto en el bosque. ¿Quién sabe? Tal vez huye de la ley. No me sorprendería considerando la forma en que me asaltó.
¿Por eso me dijo que me alejara de esa zona? Creo entender que por allí se encuentra su escondite y al haberlo descubierto, quiere asegurarse de que no lo delate. Y cuando dijo que era peligroso, se refería a él mismo.
Puede que ya esté delirando y tomando suposiciones precipitadas. No llevo ni dos semanas aquí y ya siento que la soledad me está afectando.
Lo que aún no me puedo explicar es el asunto de la parejita. Se escaparon, como si yo fuera una chica con placa que estaba a punto de arrestarlos. Dudo que me vea tan intimidante. Pero por la forma en que actuaron, hasta me sentí como una especie de monstruo para ellos. Realmente querían huir de mí a toda costa.
Cosas raras están pasando aquí, de eso no me queda duda. Vine creyendo que me libraría del estrés que suponía en la ciudad y de todos los alguna vez me afectaron, creyendo que estaría completamente sola y sin problemas con los que lidiar. Y me encuentro con que en realidad, hay más personas de las que creí, las cuales insisten en ocultarse. Lo que me lleva a preguntarme cuántos más hay en este lugar, jugando a los campistas problemáticos. ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Debo creer que el chico y la pareja vienen del mismo lado?
Visualizo mi mochila al lado de la puerta y corro a ella en un segundo. Reviso que todas mis cosas estén en su lugar porque no me fío de nadie y no me sorprendería que el tipo se haya aprovechado de mi inconsciencia. Lo último que necesito es que me roben, todo lo que llevo es de vital importancia para sobrevivir aquí. Respiro aliviada cuando, afortunadamente, descubro que no falta nada a excepción de una sola cosa. Y por supuesto que es la botella de amoníaco. Joder.
Esperen... entonces... ¿ese chico me cargó hasta aquí arriba? ¿Recorrió tantos kilómetros y subió estas exigentes escaleras conmigo en brazos?
He revisado mi cuerpo y no tengo ni un rasguño del cual preocuparme. Básicamente, lo que hizo fue darme una advertencia y luego devolverme aquí.
Sacudo mi cabeza, ignorando absolutamente todo. Sí, él y la pareja siguen siendo mi problema pero no pienso darles prioridad ahora, más aún sabiendo que no son ningunos inocentes. Por ahora, prefiero olvidarme de ellos dado que lo único que han causado hasta el momento es un poco de basura y una gran migraña para mí. Como sea, hoy pienso encargarme de la antena.
Como es habitual, preparo mis cosas para salir en viaje. No sé cuánto tiempo he pasado dormida pero, según mi reloj, han sido unas tres horas. Aún tengo el resto del día para cumplir mis deberes.
Cierro la puerta con llave y, nuevamente, emprendo una caminata. Me toma una hora llegar a la antena para encontrarme con, claramente, cables sueltos, producto del viento. Reviso la situación para así tomar notas mentales y llamar al centro operativo y que de esa forma manden a alguien a solucionar el problema.
Terminado con aquello, bajo la colina y me encuentro nuevamente con los carteles en forma de flecha que me señalan las otras dos torres de vigilancia de Solum. "Full moon" y "Open eyes".
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SOLUM (+18) I COMPLETA I
Mystery / ThrillerAsí como existen límites en la vida, existen en las personas. Y a veces creo que sólo uno mismo es capaz de ponerlos. Llegó un punto en el que sentí que debía hacer algo con respecto a lo que me estaba sucediendo. Con cada día que pasaba, más destru...
