Tenía dudas, sobre tu mejor amiga y tú.
Más bien sobre todo esto, llevábamos días siendo muy cariñosos entre nosotros, no de forma amistosa precisamente.
¿Y si había otra chica?, no éramos nada, no estábamos listo para ello, pero no quería jugar en esta partida si había otra persona con las que hacías lo mismo, no era mi estilo.
No tenía dudas porque hubiera oído nada, o porque sospechara, pero no sé, algo me decía que debía preguntarte, mamá me aconsejó que lo hablara contigo con normalidad, que te preguntara, me asustaba la respuesta que podría recibir, pero fui valiente y me arriesgué.
Nos abrazamos y me sentí tan a gusto, me gustaba tanto tu perfume, era poco llamativo y dulce a la vez, había que acercarse a tu cuello para olerlo bien, y justo ahí quedaba mi cabeza cuando te abrazaba, no sabía a qué olía con exactitud, pero me encantaba, mis brazos subieron hasta tu cuello y los crucé detrás de tu nuca, tus manos descendieron hasta mi espalda baja.
Fijé mi mirada en la tuya y suspiré: ―Antes de seguir con lo que sea que estamos haciendo, necesito saber si hay alguien más, si haces esto con otra chica.
Me miraste confundido antes de negar, tus ojos se mantuvieron en los míos cuando respondiste ―No.
Dudé, parecías sincero, tus ojos eran tan transparentes, aun así no pude evitar repetirlo ―¿Seguro?, dime la verdad, porque para mí no hay nada más rastrero que mirar a los ojos a alguien y mentirle a la cara, aun cuando sabes que te está dando la oportunidad de ser honesto.
―Sí, tengo más amigas, pero a ninguna la trato como a ti ―me abrazaste otra vez ―No hago esto con ninguna más, solo contigo―inclinaste tu cabeza ―¿Por qué lo preguntas?
―Solo quería saber ―me encogí de hombros ―¿Entonces no hay nadie más?
Sonreíste y me miraste a los ojos ―No.
Me fui feliz a mi casa con ello, sobre todo porque me habías comentado en más de una ocasión lo leal que eras y las veces que te habían herido en cuánto mostrabas tus sentimientos a los demás, me contaste que se aprovechaban, y te creí, porque lo dijiste con dolor.
Yo te prometí que no te lastimaría, porque me habían enseñado a cuidar los sentimientos de las personas cuando me los entregaban, a no lastimarlas a propósito porque era innecesario, incluso cruel.
Ahora me preguntaba, ¿Te habían enseñado a ti lo mismo?, ¿Habías tomado la enseñanza?, ¿O habías pagado conmigo aquellas veces que te hirieron a ti?
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Las palabras que nunca leíste.✔
Short StoryDicen que a la vida de una persona llegan tres amores principales, el primero, el que te enseña cuan hermoso es querer a alguien y te muestra lo bonito de ese sentimiento el que no te hace sufrir, ni llorar, pero se va porque no era su tiempo, porqu...
