Estaba enojada.
Y no, esta vez no estaba dispuesta a fingir que no pasaba nada y dejarlo a un lado como aquella vez que te envió un video de una pareja besándose diciendo que quería que fueran ustedes dos, o como cuando te pidió explicaciones sobre lo nuestro, ni siquiera como cuando te confesó que le gustabas mientras tú y yo estábamos jugando a algo... que seguía sin nombre, sin límites.
¿Sabes por qué esta vez fue distinto?, porque tú le habías dicho a ella que solo éramos amigos.
Me dolió tanto eso.
Me molestaban tus palabras, solo justificabas lo que habías hecho con que ella se sentiría incómoda, que se sentiría triste porque ella era muy sensible, aunque fingiera fortaleza, y en ese momento te encaré, te pregunté ¿Qué había de mí?, ¿Cómo creías que me sentía yo mientras tú negabas lo que pasaba entre nosotros? Que sí, puede que no tuviera nombre, pero no se limitaba a una simple amistad, y yo sí me sentía triste, traicionada incluso, no podías decir que me querías de una forma muy distinta a la que querías a tus amigos y luego salir con esto.
Lloré mientras tecleaba cada mensaje, y me di cuenta de que realmente había llorado bastante en esa época donde algunas de tus acciones para con ella rebasaban la amistad, y me dejaban a mí sintiéndome como una intrusa entre ustedes dos, como un estorbo del que era mejor deshacerse.
Te pregunté qué éramos, no supiste que decirme, te aclaré que me escribieras otra vez cuando lo supieras, y me pediste perdón porque no querías perderme, porque no había estado bien de tu parte, me prometiste que se lo explicarías todo, y una vez más no entendí, ¿Por qué tenías que explicarle cada cosa que pasaba entre nosotros?, como si... como si esperaras su aprobación.
¿Era necesario? No, pero lo veías así.
Entonces poco después me enviaste otro mensaje, era largo, pero solo una frase se me grabó a fuego: Ya hablé con ella y lo aceptó.
Reí dolida, reí mientras las lágrimas seguían corriendo, no sabía porque rayos me apretaba tanto el pecho, solo lo hacía, ¿Ella lo aceptaba?, ¿Con qué derecho?, ¿Por qué parecía que le pedías permiso?, no era tu mamá, no era tu papá, ella no tenía nada que aceptar. ¿Sería siempre un obstáculo cada que intentáramos dar un paso?
Me dolió, porque parecía que siempre priorizabas como se podría sentir ella respecto a nosotros. Te lo hice saber. Me pediste perdón innumerables veces, viste mi punto y pareciste entenderlo, me prometiste que sería la última vez que eso pasaría, que velarías por mis sentimientos.
Aun así, no podía ignorarlo, porque no era la primera vez que tratábamos un tema parecido, ese día me dijiste que éramos pareja, que no te había gustado decírmelo de esa forma, pero que para ti eso éramos, que querías arreglarlo para que no estuviéramos mal.
¿Te soy sincera?, no alivió mucho el llanto del que nunca te conté, porque sabía que de no haberte puesto esa precisa, tal vez no me lo habrías dicho y ahora me sentía mal conmigo misma, pero solo te había preguntado que éramos, tú eras libre de responder lo que fuera y me dijiste eso.
Al día siguiente, cuando llegaste a mi casa a estudiar cómo habíamos acordado mucho antes, no hablamos en todo el camino hasta mi departamento, una vez allí, me preguntaste sino te hablaría, yo aún tenía un nudo en la garganta así que negué y te dije que escucharía lo que tenías para decirme, me dijiste tantas cosas, te disculpaste y finalmente me preguntaste si quería ser tu novia, contuve mi sonrisa boba y aun seria por lo de anoche te pregunté que implicaría aquello sin responder tu pregunta, me dijiste: seremos solo nosotros dos, nada de estar dándole explicaciones a Ainhoa, me centraré en cómo te sientes tú con mis acciones, porque quiero que esto funcione, quiero estar contigo, se acabó contarle cada paso que doy contigo. ¿Entonces?, ¿Quieres ser mi novia?
No lo pude evitar sonreí como una idiota enamorada, y aunque me había prometido a mí misma que no te besaría porque seguía algo picada por lo de ayer, cuando empezaste a robarme beso tras beso, me rendí.
Y ese día, nos lo dijimos, nos dijimos que nos queríamos.
Ese te quiero que salió de tu boca, endulzó mis oídos casi de forma surrealista.
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Las palabras que nunca leíste.✔
Historia CortaDicen que a la vida de una persona llegan tres amores principales, el primero, el que te enseña cuan hermoso es querer a alguien y te muestra lo bonito de ese sentimiento el que no te hace sufrir, ni llorar, pero se va porque no era su tiempo, porqu...
