Cuando te vi llegar al colegio mi corazón se detuvo ahí mismo, me hiciste una seña para que me acercara y solo para evitar hacer un poco más el ridículo, me acerqué a ti tomé tu mano y nos aparté un poco de tu grupo de amigos, ahí, ahí te abracé fuerte y con algo de miedo, porque no sabía si yo estaba sintiendo en exceso otra vez, pero era la última vez que iba a verte, así que... ¿Qué importaba?
Te abracé fuerte, tú a mí igual y aunque quisiera decir que hablamos muchísimo, estaría mintiendo porque cuando algunas lágrimas se me escaparon te sentí temblar, me miraste nervioso: ―No te pongas así, no llores, mira estoy temblando, no llores ―me abrazaste de nuevo y reí al verte en ese estado tan perdido
Tus amigos se acercaban a despedirte y yo solo quería que se fueran de una vez, sí, era un pensamiento egoísta, pero como sé que no leerás esto, lo admito tranquila. Me pediste perdón otra vez y reíste un poco cuando volví a abrazarte, me daba miedo buscar algo más y que no fuera bien recibido, así que me conformé con eso.
¿Cómo recuperaba en unos pocos minutos todo lo que habíamos perdido en estas semanas?
¿Cómo expresaba cada sentimiento que abrumaba mi pecho?
―Oye, en serio perdón por toda la mierda que te hice, tú no te lo merecías, y después solo pude pensar en la cagada tan grande que había hecho, lo siento, ¿vale? ―negué limpiando mis ojos llorones
―Eso no tiene importancia ahora ―asentiste
―Sí que la tiene, me porté muy mal contigo, no te lo merecías ―asentí y te abracé otra vez, suspiré en tu cuello y asentí
―Está bien.
―Lo que sentía contigo, aunque ahora suene tonto, no era solo físico, ahora lo entiendo, la energía que me hacías sentir, lo que me provocabas... uff... eso no tenía precio ―reí
―¿Me hacías sentir?, ¿En pasado? ―negaste
―Tú entiendes ―reí
Tus padres salieron en ese momento con los papeles que habían venido a buscar y aunque sí que nos dijimos mucho más y hubo más despedidas con otras personas, preferiría que esas palabras, esa parte se quedara en mis recuerdos hasta que se desvanezca con el tiempo.
―¿Puedo abrazarte? ―pregunté porque aunque para mí era necesario en ese momento, no sabía si tú te sentías incómodo y no sabías como decírmelo
―Claro que sí ―ese abrazo fue el peor, el más amargo, porque era el último
O eso creía... pero la vida tiende a sorprendernos.
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Las palabras que nunca leíste.✔
Short StoryDicen que a la vida de una persona llegan tres amores principales, el primero, el que te enseña cuan hermoso es querer a alguien y te muestra lo bonito de ese sentimiento el que no te hace sufrir, ni llorar, pero se va porque no era su tiempo, porqu...
