Capítulo 2

11.3K 994 103
                                        

El murmullo del pasillo se intensificó en cuanto Villanelle cruzó las puertas del instituto. Caminaba junto a Bella, ambas bajo el peso de miradas curiosas y cuchicheos apenas disimulados. Era evidente que la presencia de la joven de ojos grises al lado de alguien resultaba tan inesperada como desconcertante para los demás estudiantes.

Bella frunció el ceño, sintiéndose observada.
—¿Por qué nos ven así? —preguntó en voz baja.

Villanelle no apartó la vista del camino.
—No están acostumbrados a verme con alguien.

Bella titubeó un momento antes de insistir:
—¿No… no tienes amigos?

—No.

—¿Por qué?

Villanelle giró apenas la cabeza hacia ella, sus ojos grises fríos como el acero.
—Porque no los quiero. Ni los necesito.

La conversación quedó cortada en seco. Justo en ese instante, Erik se acercó con entusiasmo para darle la bienvenida a Bella. Villanelle, sin decir nada, se apartó con calma y tomó rumbo hacia el aula de arte.

—¡Villanelle! —llamó una voz cantarina detrás de ella.

La joven rodó los ojos, ya reconociendo a quien pertenecía. Alice Cullen la alcanzó con pasos ligeros, irradiando su usual energía luminosa que contrastaba de manera casi dolorosa con la pesadumbre que arrastraba Villanelle.

—¿Qué quieres, Cullen? —preguntó, con un tono tan serio que parecía un muro.

Alice sonrió con suavidad, como si estuviera acostumbrada a aquel trato.
—¿Te sentarías conmigo y mis hermanos a la hora del almuerzo? Siempre te veo sola y pensé que…

—Me gusta estar sola. —Villanelle la interrumpió de inmediato, clavando en ella una mirada gélida—. Así que la respuesta es no. Y deja de insistir, Cullen.

Alice parpadeó, sorprendida por la dureza de sus palabras, pero no apartó la sonrisa del todo.

—Aléjate de mí —concluyó Villanelle, cortante, antes de abrir la puerta del aula de arte y desaparecer dentro.







•••

—Así que eres hermana de la rarita —dijo Mike, arqueando una ceja mientras miraba a Bella.

Era la hora del almuerzo y Bella, que recién comenzaba a adaptarse, ya se había sentado con un pequeño grupo de compañeros. El comentario, sin embargo, la tomó por sorpresa.

—¿Por qué le dices así? —preguntó con un dejo de molestia.

Mike encogió los hombros con indiferencia.
—Porque lo es. No habla con nadie y nadie se acerca a ella.

Jessica, que estaba junto a él, bajó la voz como si confesara un secreto peligroso.
—Ella me da miedo.

—No eres la única —añadió Tyler—. Todos le tienen miedo.

Bella frunció el ceño.
—¿Por qué?

El moreno apoyó los codos en la mesa, inclinándose hacia ella.
—Porque suceden cosas raras cuando está cerca. Muchos dicen que han sentido… no sé… algo oscuro, como si llevara peligro pegado a la piel.

Bella estaba a punto de replicar, pero se distrajo cuando la puerta de la cafetería se abrió y un grupo de chicos entró. Había algo magnético en ellos: caminaban con una seguridad distinta, casi etérea.

—¿Quiénes son? —preguntó sin poder evitarlo.

Jessica sonrió, complacida por la atención de Bella.
—Los Cullen. Hijos adoptivos del doctor Cullen. Se mudaron desde Alaska hace unos años.

DARK • Alice CullenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora