Capítulo 1

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Villanelle caminaba junto a Alice por los pasillos del instituto. La vampira llevaba en las manos una pequeña caja envuelta con cuidado: el regalo de cumpleaños para Isabella.

—¡Bella! —exclamó Alice con entusiasmo. En un salto ágil bajó las escaleras y se plantó frente a la castaña, dejando a Villanelle unos pasos atrás. —¡Feliz cumpleaños!

Bella sonrió, encogiéndose un poco de hombros.
—Shhhh, Alice… —murmuró, mirando alrededor, incómoda.

Alice le extendió el obsequio con aire triunfal.
—Dije nada de regalos —protestó Bella, aunque en su voz había más resignación que enojo.

—Ya te vi abrirlo —replicó Alice, sonriendo traviesa—. ¿Y sabes qué? Te encantó.

—Alice… —Bella suspiró, a punto de quejarse otra vez.

—Y lo usarás esta noche en mi casa —sentenció la vampira, inclinando la cabeza como si no hubiera opción.

Bella frunció los labios, entre divertida y fastidiada.
—Alice, de verdad…

—Sí, por favor… —insistió la pequeña Cullen, con esa súplica luminosa en la voz que parecía imposible de rechazar.

Fue entonces cuando Bella levantó la vista y se encontró con los ojos grises de Villanelle, que la observaba seria, inmóvil unos metros detrás. Esa mirada la descolocó, y sin saber bien por qué, terminó rindiéndose.

—Está bien… —cedió en un susurro.

Alice dio un pequeño salto de alegría y corrió de nuevo hacia su novia.
—¡Lo sabía! —canturreó feliz, tomando la mano de Villanelle.

La joven de ojos grises le dedicó a Bella una sonrisa tan cortante como cortés.
—Feliz cumpleaños, Isabella.

Y sin más, entrelazó sus dedos con los de Alice y la guió hacia sus clases, dejando a Bella con una mezcla de alivio y desconcierto.

Luego de las clases, campana del instituto sonó y los pasillos se llenaron de voces y pasos apresurados. Villanelle salió del aula con gesto cansado, pero en cuanto la vio esperándola junto a la ventana, todo el ruido desapareció.

Alice estaba apoyada contra la pared, jugando con un mechón de su cabello, como si hubiera estado contando los segundos hasta que su novia apareciera.

—Ahí estás… —dijo con una sonrisa luminosa.

Villanelle arqueó una ceja.
—¿Me estabas esperando?

—Tal vez. —Alice se acercó un par de pasos, su voz bajando como si quisiera que solo Villanelle la escuchara—. O tal vez no soporto ni un minuto más sin verte.

Villanelle fingió rodar los ojos, pero la curva de su boca la delató.
—Dramática.

Alice se rió, dio un salto ligero y terminó en sus brazos, rodeándole el cuello. Villanelle la sostuvo con naturalidad, como si ese lugar estuviera reservado solo para ella.

—Dramática, sí —murmuró Alice, rozando su nariz con la de ella—. Pero tuya.

Villanelle la miró en silencio un instante, dejándose atrapar por esa energía que Alice irradiaba sin esfuerzo. Luego, inclinándose, la besó con suavidad, apenas un roce, pero suficiente para hacerle olvidar el mundo alrededor.

Cuando se separaron, Alice apoyó su frente en la de ella.





•••

—¿Ya te había dicho lo sexy que te ves en traje? —dijo Alice con una sonrisa mientras observaba a Villanelle, que lucía un traje impecable.

Villanelle sonrió para luego mirar de arriba a bajo a su pareja.

DARK • Alice CullenHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora