El día del baile por fin había llegado.
Villanelle bajó las escaleras con paso lento, y al llegar a la sala la imagen que encontró la dejó sin aliento: Alice, de pie junto a Charlie, irradiaba una belleza imposible de ignorar.
Charlie alzó una ceja divertido.
—¿Quieres un pañuelo para la baba, Vill? —bromeó con tono socarrón.
Villanelle rodó los ojos, aunque apenas podía apartar la vista de Alice, que se acercó con una sonrisa delicada.
—Estás hermosa —susurró Villanelle, casi como si fuera un secreto.
Alice le acarició suavemente la mano.
—Y tú muy guapa. Ese traje… te queda increíble —respondió con ternura.
Villanelle le devolvió la sonrisa, y juntas se despidieron de Charlie antes de salir. En la entrada, alguien les pidió posar para una fotografía; Villanelle rodeó la cintura de Alice y ambas quedaron retratadas en un instante que sabían guardarían para siempre.
Una vez dentro, en lugar de mezclarse con la multitud, Alice la llevó de la mano hacia un rincón apartado, iluminado apenas por la luz que se colaba desde el salón principal.
—La fiesta está adentro, ¿sabes? —dijo Villanelle con una leve sonrisa.
Alice apoyó sus manos en el cuello de su novia, acercándola suavemente.
—Lo sé. Pero no iba a ser tan cruel como para obligarte a quedarte ahí. Sé cuánto odias los bailes y la gente —susurró, con una complicidad que desarmó a Villanelle.
Ella sonrió, posando las manos en la cintura de la pequeña Cullen. Comenzaron a moverse lentamente, un baile íntimo y silencioso que solo existía para las dos.
Villanelle la miró de arriba abajo, embelesada.
—Estás hermosa… ¿ya te lo había dicho?
Alice rió suavemente y asintió, sus ojos brillando.
—Tal vez una o dos veces.
Villanelle se inclinó despacio y rozó sus labios con los de Alice, en un beso suave, lleno de ternura. Al separarse, quedó atrapada en la profundidad de sus ojos, donde todo era amor y certeza.
—Te amo, Alice —dijo con voz clara y sincera.
Alice sonrió, acariciándole la mejilla.
—Y yo te amo a ti, Villanelle.
•••
La fiesta había terminado hacía un rato, pero en la casa aún se escuchaban risas apagadas y pasos dispersos. Villanelle cerró la puerta de su habitación y apoyó la espalda contra ella, suspirando con alivio. Alice ya la esperaba dentro, sentada en la cama con las piernas cruzadas, como si supiera que su novia necesitaba escapar de todo aquello.
—Por fin a salvo —dijo Villanelle con una media sonrisa mientras se quitaba los zapatos.
Alice rio con suavidad y la observó caminar descalza por la habitación.
—Sabía que no aguantarías mucho más. Me sorprende que no hayas huido antes.
—No quería dejarte sola ahí —replicó Villanelle, acercándose hasta dejarse caer a su lado.
Alice la recibió enseguida, acomodando la cabeza de Villanelle en su hombro. Pasaron unos segundos en silencio, solo escuchando sus respiraciones acompasarse.
—Te veías increíble —murmuró Villanelle, casi con sueño—. A veces pienso que no eres real.
Alice acarició su mejilla con la yema de los dedos.
—Y yo pienso que eres lo mejor que me pasó en esta eternidad —respondió, con un hilo de voz cargado de sinceridad.
Villanelle levantó apenas la mirada, atrapando esos ojos dorados que siempre parecían leerla por completo. Sonrió antes de besarla con suavidad.
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DARK • Alice Cullen
RandomEn donde Villanelle Swan es reservada y distante con todos... O En donde Alice Cullen hace lo posible por acercarse a su compañera...
