Villanelle estaba junto a Bella en el estacionamiento, esperando para ir a la botánica. A lo lejos, distinguió a Alice con sus hermanos; la pequeña Cullen la buscó con la mirada y, apenas la encontró, le dedicó una sonrisa luminosa. Villanelle desvió los ojos de inmediato.
—Vaya, sigues con vida —dijo Mike, apareciendo de pronto frente a ellas.
—Lamentablemente —respondió Villanelle con frialdad, cruzándose de brazos.
—Okey... yo, eh... —Mike se rascó la nuca, nervioso—. Quería preguntarte, Bella. Sé que falta, pero… ¿te gustaría ir conmigo al baile?
Una voz áspera resonó en la cabeza de Villanelle: Me huele a rechazo. Cerró los ojos un instante, tratando de silenciarla.
—Oh, el baile… —Bella forzó una sonrisa incómoda—. No, yo no bailo. Ese día estaré en Jacksonville.
—Oh... está bien —murmuró Mike, decepcionado. Entonces giró hacia Villanelle—. ¿Y tú?, ¿qué me dices?
—Odio los bailes… y a las personas —replicó ella, mirándolo sin expresión alguna. La neutralidad de su rostro fue suficiente para intimidarlo.
Minutos después subieron a los autobuses rumbo a la botánica. En el invernadero, el profesor de Biología hablaba sobre el ciclo de las plantas y el abono que se usaba alrededor. Villanelle, como siempre, se había quedado al final de la fila, intentando pasar desapercibida.
—Así que... no irás al baile —dijo una voz suave a su lado. Alice había aparecido sin que la notara.
—No. —Villanelle ni siquiera la miró.
—Me hubiese gustado que fueras conmigo. —Alice bajó la vista hacia las plantas, su tono cargado de sinceridad—. Planeaba invitarte… iba a ser mi último intento.
Villanelle la observó de reojo. No le gustaba hablar así, pero sabía que era lo correcto. Lo mejor para todos. Ella era un peligro, una amenaza, un monstruo.
—Lo hago por ti —susurró, y Alice la miró confundida—No soy buena para ti... ni para nadie.
—¿Qué quieres decir?
—Que deberías usar la cabeza y alejarte de mí.
—¿Y si me niego? —preguntó Alice, dando un paso más cerca.
Villanelle sostuvo su mirada, firme, aunque por dentro doliera.
—Entonces las dos terminaremos heridas.
•••
Aquellos ojos la observaban con un brillo oscuro, cargados de miedo y terror. El ser podía saborear el pavor de su víctima, como si se alimentara de él. El hombre imploraba por su vida, pero no hubo compasión. Sin un atisbo de humanidad, la criatura hundió su mano en el pecho ajeno. El alarido desgarrador retumbó en la oscuridad, mezclando dolor y desesperación.
Villanelle despertó de golpe, jadeando. Su respiración era agitada, los latidos de su corazón retumbaban en sus oídos. Pasó una mano por su rostro sudoroso, intentando convencerse de que solo había sido otra pesadilla.
Entonces la vio.
En la penumbra de su habitación, Alice estaba de pie en la esquina, inmóvil, sus ojos clavados en ella con una intensidad imposible de ignorar.
—¿Alice...? —murmuró Villanelle, con la voz apenas quebrada.
Se giró rápido hacia la lámpara de su velador, encendiéndola con manos temblorosas. La luz inundó el cuarto y, al volver la vista hacia la esquina, ya no había nadie.
ESTÁS LEYENDO
DARK • Alice Cullen
LosoweEn donde Villanelle Swan es reservada y distante con todos... O En donde Alice Cullen hace lo posible por acercarse a su compañera...
