—Papá, tengo que decirte algo... —Villanelle dudó un instante, jugando con sus manos.
—¿Qué cosa, cariño? —preguntó Charlie con voz serena, mirándola con atención.
Villanelle respiró hondo, y con una sonrisa nerviosa confesó:
—Alice... en realidad no es solo mi amiga. Ella es mi novia.
Charlie arqueó una ceja, pero enseguida se le dibujó una sonrisa suave.
—Lo sé.
—¿Lo sabes? — la joven abrió mucho los ojos, sorprendida—. ¿Y... estás bien con eso?
—¿Por qué lo preguntas? —respondió Charlie, acercándose para acariciarle el cabello—. Tú puedes amar a quien quieras, y Alice me agrada. Es alegre, vital... y sobre todo, te hizo bien. Desde que está contigo ya no tienes tantas pesadillas, sonríes más. Eso me llena de felicidad.
Villanelle bajó la mirada, conmovida.
Charlie continuó, con un destello de ternura en la voz:
—Temía que te cerraras demasiado, que el miedo no te dejara amar, ni ser feliz. Pero Alice te ayudó a abrir el corazón. Le debo las gracias por eso.
Villanelle lo abrazó fuerte, sintiendo un nudo en la garganta, mientras Charlie sonreía en silencio.
•••
Charlie limpiaba su escopeta en la mesa de la sala. Frente a él, Villanelle dibujaba con calma, pasando de vez en cuando la mirada a su padre. El silencio se rompió cuando Bella entró, con un aire nervioso y una lata de cerveza en la mano que dejó frente a él.
—Papá… hoy tengo una cita con Edward Cullen —dijo de golpe, como quien arranca una curita.
Charlie alzó una ceja.
—¿No es muy grande para ti?
—No, papá. Estamos en la misma clase —replicó ella, algo a la defensiva—. Además, pensé que te agradaban los Cullen.
Charlie le devolvió la mirada con calma, mientras acomodaba el cañón de la escopeta.
—Y yo pensé que no te agradaba la vida aquí.
Villanelle soltó una risa por lo bajo sin apartar la vista de su cuaderno, disfrutando del intercambio.
—Edward no vive en la ciudad, técnicamente —agregó Bella, rodando los ojos.
En ese momento, el celular de Villanelle vibró. Sonrió al ver el nombre en la pantalla.
—Están afuera —le avisó a Bella—. Momento perfecto para presentarlo.
Charlie se irguió, serio, mientras apoyaba con cuidado la escopeta a un costado.
—De acuerdo. Haz que pasen.
Bella lo miró con un ruego silencioso.
—Por favor, sé amable.
Charlie levantó la mano y la agitó como quien jura inocencia.
—Un ángel —murmuró con una sonrisa torcida.
Villanelle dejó su lápiz y se levantó justo cuando la puerta se abrió. En cuanto vio a Alice, su rostro se iluminó.
—Hola, jefe Swan —dijo la pequeña Cullen con entusiasmo, abrazando al hombre sin darle tiempo a reaccionar—. Soy Alice Cullen.
—Hola, Alice… —respondió Charlie con una sonrisa sorprendida, aunque pronto volvió a mirar a Edward con gesto serio.
Alice se colocó junto a Villanelle y tomó su mano con naturalidad.
—Un gusto, soy Edward Cullen —se presentó él, extendiendo la mano.
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DARK • Alice Cullen
DiversosEn donde Villanelle Swan es reservada y distante con todos... O En donde Alice Cullen hace lo posible por acercarse a su compañera...
