Azar

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19 de Abril

Propiamente dicho, no soy un hombre que crea en el azar; eso se los dejo a los pobres idiotas que no saben en que otra cosa gastar el poco dinero que tienen, o a esos aún más idiotas, que arriesgan a endeudarse hasta lo que no tienen ni tendrán.

¿Por qué tocar el tema entonces? Supongo que esa palabra me ha estado rondando la cabeza desde hace unos días, en que un cliente entró al negocio y sacó el tema a relucir, confundiendo testarudamente azar con destino. Creo que eso es lo que menos me agrada del azar: que aquellos ignorantes, osen compararlo con algo tan supremo como es el Destino.

Y es aquí que me encuentro en una dicotomía, pues si bien creo en ÉL, hay una parte de mí que se rebela a doblegarse ante su mano.

Creo en Él. Puesto que en Sus manos de titiritero pende el hilo de todo esfuerzo, de mi misión, de mi vida entera. Él me hizo, me reveló los planes que tenía para mí, me dejó vislumbrar un poco de grandeza, un poco de lo que soy capaz de lograr. Pero hace preguntarme si todo lo que me ha sucedido, si el divino encuentro de la inspiración para este humilde artista ya estaba previsto y escrito.

No quiero ser peón de nadie, no quiero obedecer los caprichos de nadie más que los míos, y si acaso los de mi musa que murmura dulcemente en mi oído...

He trabajado por esto, he puesto mi talento, mi esfuerzo, meses de constancia y dedicación, investigación, noches sin dormir, todo con tal de que esto funcione. No hay influencia mística en el sudor humano, eso ha sido todo mío.

No obstante, no puedo negar la suerte que he tenido, no sólo de haber llegado tan lejos sin que la policía o algún idiota entorpezca mis planes... Nadie ha notado nada, al punto donde me preguntó si en verdad estoy bendito con alguna clase de manto invencible que el Destino ha puesto sobre mí. Y hace que me pregunte si es porque en verdad esta misión, MI misión estaba destinada para mí; nadie más, sino yo. Sólo yo puedo salvar la pureza de este mundo, sólo yo puedo transformarla...

Y de ser así, si he sido elegido, creo que conozco el momento en que este deber me fue conferido: ocurrió simplemente, la verdad fue revelada, y entró por mis ojos como un golpe, como los querubes de Jacob; y las palabras de Destino me marcaron y desde entonces han sido la señal de que nada ha sido fortuito. La rueda en sus manos nada puede detenerla: todo tendrá que suceder según sus órdenes. Yo sólo soy una herramienta para llevarlo a cabo. Yo soy el artista que habrá de transformar la materia prima...

Encontrarlos sólo era cuestión de tiempo, ellos estaban destinados a ser parte de mi obra...Ellos y los que faltan todavía. Ninguno escapará pues ÉL se ha puesto de mi lado; aún no sé quienes son, pero la marca en sus cuerpos me revelará su identidad. Si ellos también han sido elegidos, lo sabré y la voz de la verdad brillará en sus rostros.

Künstler Blau Augen

Diario de un MonstruoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora