Rin se encontraba a horcajadas balanceando sus caderas sobre la polla de Sesshomaru. El placer la invadía mientras el peliplata succionaba un rosado pezón. La castaña gemía mientras sus paredes se contraían alrededor del enorme miembro de Sesshomaru.
Sesshomaru se contenía, tratando de no acabar hasta que la castaña lo hiciera, por lo general no se preocupaba de esas cosas, pero la visión de la mujer sobre él gritando del placer que él le proporcionaba era una vista espectacular. Solamente por eso, valía la pena esperar.
Finalmente Rin llegó a su clímax, sintiendo como su cuerpo se llenaba de satisfacción, soltó un sonoro gemido que era como música para los oídos del peliplata quien jadeaba cubierto de sudor. No tardó mucho en terminar finalmente.
Era la cuarta vez que follaban en la oficina, por este día. Pero llevaban casi un mes de estos encuentros sexuales.
Se había convertido en una nueva rutina. Rin llevaba el almuerzo a su esposo, cumpliendo su fachada de amorosa esposa y ama de casa, para después despedirse de todos, fingiendo salir por la salida principal. Lo que nadie sabía era que Rin regresaba por el estacionamiento subterráneo que casualmente tenía un elevador que subía directo a la oficina de Sesshomaru, sin ser notada una sola vez, para pasar horas sentada sobre la polla del jefe de su marido, o con la boca de éste enterrada entre su intimidad.
Era el único momento del día en el que Rin podía desconectar de su aburrida vida de esposa engañada.
El hombre era un dios del sexo, cada día la sorprendía con una posición o una técnica diferente, que la hacía gritar en diferentes idiomas.
Siempre era rudo, nunca gentil, le encantaba cuándo la llamaba sucia prostituta y le daba fuertes nalgadas en el trasero.
Era tan diferente de hacer el "amor" con el aburrido y soso de su esposo.
Ni siquiera había necesidad de hablar, se entendían tan bien en el sexo, que una sola mirada bastaba para saber si el otro estaba disfrutando o no.
Rin siempre gozaba con ese hombre. Ella misma se había sorprendido al descubrir que podía ser una diosa en la cama.
Sin embargo al terminar con sus encuentros, todo volvía a la normalidad, a aquella vida vacía y de apariencias en las que tenía que fingir que su matrimonio aún la hacía feliz.
-No olvides cerrar con llave la entrada del estacionamiento subterráneo cuando salgas -le advirtió Sesshomaru fríamente antes de que ella partiera, como si nada de lo que había sucedido en las últimas horas hubiera traspasado su piel.
Rin lo vio con curiosidad. ¿Disfrutaría él tanto como ella los polvos que tenían juntos? ¿Se encontraría a mitad de su día imaginando el calor de su piel, como ella lo hacía con la de él?. Estos pensamientos cruzaban por la cabeza de la castaña mientras veía ensimismada, el porte tan serio y profesional del peliplata, quien no daba a notar,que hacía unos minutos había estado follándola salvajemente.
Sesshomaru sintió la fija mirada de la castaña sobre su persona, por lo que enarcando una ceja levantó la vista y la miró a los ojos.
-¿Hay algo que deseas decir? -preguntó inquisitivo.
Rin sintió sus piernas flaquear un poco, al encontrarse con esa mirada dorada y escuchar esa voz tan profunda y aterciopelada.
-Solo me preguntaba, si para ti soy solamente un polvo más -contestó Rin, más bien pensando en voz alta que otra cosa. Al instante en que soltó esas palabras se arrepintió inmediatamente.
Sesshomaru se sorprendió al escuchar esa oración salir de la boca de la castaña, pero su imperturbable gesto no lo demostró.
-No preguntes tonterías, por mi cama han pasado despampanantes mujeres de todo tipo. Tú en comparación, eres solo una muchachita sosa y plana -dijo fríamente.

ESTÁS LEYENDO
Swingers
FanfictionUna colaboración con @Svaqq16 Rin es una mujer casada cuyo matrimonio se está desmoronando, por el consejo de una amiga atiende a una terapia de pareja que tendrá un inesperado giro ☆la ilustración de la portada se la comisioné a @cave_howl en Twit...