Rin se encontraba recostada sobre la camilla del ginecólogo, con los pies sobre los estribos, mientras éste terminaba de retirar la sonda con la que se realizó su primera ecografía transvaginal. El shock aún no la abandonaba, a su lado se encontraba Sesshomaru, con su típico semblante impasible, pero estaba segura que estaba tan sorprendido como ella.
Gemelos, eso había dicho el médico. Era tan difícil de procesar que ella, la mujer que se creía infértil, estaba embarazada de dos preciosos bebés. La situación no era la ideal, sabía que había sido descuidada, pero no cabía en sí misma de felicidad. Viendo al pasado, tantas noches llorando en vela con la esperanza de algún día poder concebir una criatura dentro de su vientre cada vez extinguiéndose un poco más, y ahora sería la madre de dos niños.
De nuevo, vio la fotografía de los dos pequeños frijolitos, casi irreconocibles que yacían en su útero. La emoción la embargó de nuevo y extendió la mano hacia Sesshomaru quien le dió un reconfortante apretón cuando la tomó. Sabía que contaba con su apoyo y se sentía muy afortunada de no estar sola en esta aterradora pero afortunada situación.
Después de que el médico les diera algunas recomendaciones salieron del consultorio tomados de la mano sin saber qué más decir.
-¿Podrías hacerme un favor? ―preguntó Rin, rompiendo el silencio.
―Lo que quieras ―respondió simplemente Sesshomaru. Su mirada transmitía tanta paz y calidez, que animó a Rin a seguir adelante con su petición.
―Por favor, mantengamos esto en secreto por un tiempo, no me parece el momento para anunciar que estoy embarazada. Prometo que lo haré pronto, solamente que no todavía.
Sesshomaru quería protestar, si de él dependiera, se encargaría de pregonar por los cuatro vientos que la mujer que amaba estaba embarazada de sus hijos, que su semilla había florecido en el vientre de la castaña. Pero entendía la difícil situación en la que Rin se encontraba. Él no la presionaría a que hiciera nada que no quisiera. Por lo que solo asintió, para hacerle saber que accedía a su petición.
La castaña le regaló una brillante sonrisa y se puso de puntitas para robarle un breve beso en los labios en forma de agradecimiento.
Al separarse, la castaña emprendió su camino hacia la sala de espera donde se encontraban sus amigos y sus suegros, pero Sesshomaru la detuvo con un delicado agarre que le impidió seguir sobre sus pasos.
―Hay algo que debes saber, le he pedido el divorcio a Kagura y ella ha aceptado, empezaremos con los trámites lo más pronto posible.
En la castaña se formó un pequeño gesto de preocupación.
―Sesshomaru no tienes que hacer eso por mí, yo sé lo importante que es tu imágen de hombre casado frente a los inversionistas más conservadores.
―Nada de eso me interesa, solamente quiero liberarme de esta farsa, al igual que tú ―le aseguró mientras se acercaba lentamente a la mujer para acariciar con delicadeza su mejilla.
Sus miradas se entrelazaron y como dos imanes sus bocas se fueron acercando lentamente, añorando poder acariciar sus labios mutuamente, pero el sonido de un carraspeo los detuvo.
Se trataba de Inuyasha, quien los veía con un gesto de desaprobación.
―Rin, todos están preocupados por tí, será mejor que regreses a la sala de espera o alguien puede salir a buscarte ―dijo en tono de regaño.
Sesshomaru le dedicó una mirada de desprecio a su molesto hermano.
―No me veas así ―le reclamó el peliplata menor ―Solamente quiero evitar que se forme una escena desagradable en este lugar si la verdad de ustedes dos sale a la luz. Lo mejor sería que tú y Kagura se fueran de una vez, a la madre de Kohaku le está empezando a incomodar la presencia de tu esposa ―le hizo saber.
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Swingers
FanfictionUna colaboración con @Svaqq16 Rin es una mujer casada cuyo matrimonio se está desmoronando, por el consejo de una amiga atiende a una terapia de pareja que tendrá un inesperado giro ☆la ilustración de la portada se la comisioné a @cave_howl en Twit...