Capitulo 29: Elección

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Después de planteármelo un par de días decidí regresar a mi casa, empaqué mi ropa y las pocas pertenencias con las que había venido aquí.

Ellos pudieron haberme comprado este departamento pero no lo siento cómo mío, simplemente no me gusta porque todo el tiempo entre estas paredes resuenan las palabras de Kakucho y Koko, aquellas cosas que aún me siguen doliendo y todas aquellas falsas promesas que esos tres me hicieron.

Antes de salir le envié un texto a Ran avisándole que ibas regresar y que no quería que me lo impidieran, además le pedi que por favor le avisara a Mikey y Sanzu dónde iba a estar.

Por lo menos aún me quedan ellos, pero no se por cuanto tiempo... quisiera que fuera para siempre.

Koko tiene razón soy una avariciosa por quererlos tener para mi.

Pedí un taxi y me subí para regresar a mi lugar seguro, donde me sentía a salvo.

No sé cómo lidiar con estas cosas, creí que al terminar con Rindou no me dolería pero fue todo lo contrario me duele y mucho.

Cuando el taxi aparcó fuera de mi casa le pagué y bajé mis cosas, fui hasta la entrada y metí mi llave para poder entrar, al encender las luces de mi casa solo podía ver cada maldito recuerdo que tengo con ellos.

Carajo, se suponía que venía aquí a sentirme cómoda no ha recordarlos.

Lo peor de todo es que no podía pedirle a Mikey y a Sanzu que vinieran a verme porque es muy peligroso y tampoco quería molestar a Ran otra vez.

Después de que pasó lo de Rindou su hermano mayor apareció en la entrada del departamento algo golpeado y me atrevería a decir que hasta irritado.

Solo pude imaginar que pelearon pero Ran no mencionó nada, solo se quedó a hacerme compañía y a consentirme.

Hoy vendría Mikey a visitarme y de cierta forma recobré los ánimos, me coloqué uno de mis mejores vestidos y me puse bonita para él

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Hoy vendría Mikey a visitarme y de cierta forma recobré los ánimos, me coloqué uno de mis mejores vestidos y me puse bonita para él.

Una camioneta negra se estacionó en la entrada de mi casa, me asomé por la ventana y mientras Mikey bajaba de ella pude ver la negra melena de Kakucho.

Carajo, el dolor regresó.

Debí de esperar eso, si sigo saliendo con los de Bonten es completamente normal y esperado que me tope al resto de los idiotas.

Abrí la puerta mucho antes de que Mikey llegara a entrar, apenas si lo vi y lo abracé.

Manjiro pasó sus manos de mi cintura a mis caderas y después a mis muslos, los apretó un poco para después alejarme de él.

-Seré rápido y conciso... ya no nos podemos ver Naoko- el Mikey de los ojos perdidos que conocí el primer día había regresado.

-¿Qué?- me puse este ridículo vestido para nada.

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