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Belladonna Crovetto
Montecarlo Mónaco

Estos días he estado un poco preocupada por mi hermana, no quise decirle nada ni presionarla para que me contara que paso en realidad en ese viaje a México.

También he hecho muchas cosas, cosas, como ir a comprar películas que ver con palomitas y mucha ropa como consolación.

Hace unos minutos terminé de hablar con Max, fue más una llamada de broma porque me narró desde su perspectiva las últimas carreras. Sin olvidar lo de la apuesta con Mady, aun no me dice a dónde iremos o nos escaparemos.

Puse una película y a mi lado tengo mucho helado, creo que el helado soluciona todo en cualquier punto de vista, es como ir a terapia siendo la cuchara la mejor compañía para escuchar a alguien.

También he aprendido muchas cosas estos días, como que casi lloro al recordar que mis exnovios me llamaron "perra sin corazón", que al final terminé en risas con mi amiga.

Bueno he hecho muchas cosas, cosas que nunca pensé hacer, y, entre esas esta Max. Podría jurar que nunca me a costado tanto olvidar los ojos de alguien como los de él, simplemente no he podido ya que ante ellos me siento pequeña e idiota.

Llamada entrante...

—Hola?

—¿Bella?

—Si ella habla.

—Hola, soy Jorge... —No pudo terminar la oración cuando alguien tambien hablo —Mierda...

—¿Quien habla?

—Yo —Conocía esa voz. —He de admitir que me se tu número de memoria.

—Son las 2:43 am en Mónaco Max, sabes es muy noche.

—No me importa que hora sea... —Estaba borracho— he decidido que hoy quiero confesarme.

—Estás borracho.

—Bien dicen que los borrachos dicen la verdad —Me rei ya que los gritos y el sonido de la música aún se alcanzaba a percibir en la llamada— Puede que suene estúpido, pero no dejo de pensar en ti, mi mente no entiende que no quieres nada conmigo y aun me cuesta aceptarlo.

Un silencio de mi parte.

—Creo que comienzas a odiarme, pero no me importa. Belladonna crovetto ¿Por qué me haces difícil esto? ¿Por qué no aceptas que nos gustamos?

—Porque no puede ser lo nuestro...

—Sabes si me pides que renuncie a todo lo haría —su tono de voz esta vez fue serio — Hoy logre algo muy importante en mi vida, pero sabes no me importó lo más mínimo, no si no estabas tú...

—Max estás demasiado borracho, será mejor que hablemos cuando estés sobrio.

—Es mi primer trago y aunque quieras negarlo siempre me confesare.

.

Cuando colgué la llamada ni siquiera pude pensar en otra cosa, la manera en la que me dijo que no estaba borracho casi en un susurro.

Me quede en la cama mirando el techo blanco, mi mente comienza a crear esos escenarios donde él y yo estamos felices en la fiesta, es un poco cursi, bueno tal vez demasiado.

Es esos escenarios que deseas que pasen, que sucedan y que tal vez algún día viva. He de admitir que quiero que sea algo mutuo, algo que tal vez no pueda completarse.

𝐍𝐢𝐳𝐚 | 𝐌𝐚𝐱 𝐕𝐞𝐫𝐬𝐭𝐭𝐚𝐩𝐩𝐞𝐧 |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora