Belladonna Crovetto.Montecarlo, Mónaco.
31 marzo
Y con aquella sonrisa al mirarme supe que estaría bien, el tenía unos ojos hipnotizantes. Caí tanto que cada que los veía solo quería estar en el mar mientras el color de sus ojos se perdía con el color de la agua.
Sabia que Max podía crear ante mí cualquier ilusión, podíamos estar bien y momentos después no vernos por meses. Pero ahí no me interesó ninguna distracción mientras estaba con él.
El hecho de que después de ese viaje sentí las cosas más tranquilas me dejaron muchas expectativas con él, podíamos estar minutos tomados de la mano mientras segundos después peleábamos por cualquier cosa.
Apenas se fue y ya lo extraño, bastante curioso.
Tengo que recurrir a mi mente para verlo mientras me imagino que tenemos una relación normal. Puede que Max me a comentado sobre viajar con el cuando este en semana de carrera, pero aun no me siento tan valiente para ir con él.
No es novedad que cuando Checo anunció su relación con Mady, aunque aun ni siquiera sabían fotos juntos. La prensa encontró bastantes fotos de ella y aquí vino otra crisis.
Aun me costaba admitir que estaba en algo con Max, y después de admitir que tendremos que salir juntos era muy caótico.
Se supone que en unos días tendría que acompañarlo a una entrevista en Mónaco, sin embargo las finanzas en el hotel no iban como quisiera.
.
Verlo recargado en el marco de la puerta de mi oficina siempre me llevaba una sorpresa. Su cabello tenia aquel aspecto matutino, cuando alguien apenas tocaba su cabello para simular que alguien los veía.
—Al parecer alguien tiene mucho trabajo.
—¿ Y tú no tienes trabajo?
—No, hoy no. —se sentó en aquel sillón de la esquina. —La vista es hermosa.
—Solo por eso me gusta esta oficina.
—Te traje algo.
—Solo espero que no sea un hotel, apartamento o algún carro.
—¿Quieres un carro?
—Solo estaba bromeando. —Me acerque a el. —No quiero que me regales nada más.
—Es que a mí me gusta regalarte cosas.
—Eso no es un buen pretexto.
Saco de la bolsa de papel unos cafés de la famosa franquicia de Starbucks. Puede que nunca me imagine a un piloto de F1 comprando en un lugar así, no cuando en Mónaco era bastante caro a comparación de otros países.
—¿Fuiste al Starbucks?
—soborné a Mady con un pastel para que me dijera cual era tu bebida favorita.
—Bueno eso lo explica todo.
Al probarlo pude notar que si era mi bebida favorita.
—Aun no entiendo esa obsesión por la menta.
—Cuando pruebes esto lo entenderas.
El único café que me gustaba de la franquicia era un frapuccino con un toque de menta, le daba el sabor como a choco menta. Bueno eso yo me imaginaba.
Por eso cuando el lo probó automáticamente le gusto.
—Admito que sabe mejor de lo que pensé.
.
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𝐍𝐢𝐳𝐚 | 𝐌𝐚𝐱 𝐕𝐞𝐫𝐬𝐭𝐭𝐚𝐩𝐩𝐞𝐧 |
FanfictionA veces solo basta con dejar que ocurra, con tenerle fe a algo que nunca pasará. 𝙱𝚒𝚕𝚘𝚐í𝚊: 𝚎𝚗 𝚊𝚕𝚐ú𝚗 𝚕𝚞𝚐𝚊𝚛 𝚍𝚎𝚕 𝚖𝚞𝚗𝚍𝚘 𝙻𝚒𝚋𝚛𝚘 𝟸