Al salir del hostal, Ginny iba pensando que habían compartido una comida alegre y distendida, durante la cual, sin embargo, Harry se había empeñado en hacer a sus dos invitados infinidad de preguntas sobre las historias y leyendas locales, que los otros habían respondido con entusiasmo, seguramente porque no disponían de muchas ocasiones para ser escuchados por un público tan atento como él. Así, Ginny y él se habían enterado de la "existencia" de "El bosque de los prodigios", como llamaban al macizo de árboles adyacentes a la villa, y que tenía fama de curar las más raras enfermedades; o de la "Cueva de los lamentos", donde habitantes del pueblo decían haber escuchado durante un tiempo los gemidos de las almas en pena pertenecientes a los vecinos cuyas vidas Voldemort y sus secuaces habían segado; o de "la bestia custodia" , un aterrador lobo, encargado de velar por el eterno descanso de aquellas almas. También había leyendas más antiguas, pero fueron relatadas, sobre todo por Edward Snow, con mucho menor interés, aunque Harry se dedicó a escucharlas con la misma atención.
Después, todos los hombres se centraron en hablar de temas mucho más entretenidos y alegres para ella, como las tradicionales fiestas locales, el pequeño equipo de quidditch del pueblo– del que Edward era capitán -, la tranquilidad que brindaba el lugar al visitante dispuesto a descansar, y temas parecidos, que Ginny sí pudo disfrutar.
Una vez terminada la comida, y tras un café reparador, cada cual se marchó a sus quehaceres, despidiéndose con la promesa de continuar charlando en una próxima ocasión. Tan atento y conversador que Harry se había mostrando en compañía de los demás, ahora caminaba por la calle, mirando al frente con fijación, sin prestar atención a si Ginny realmente lo acompañaba o no; aunque ella se dedicaba a caminar a su lado, observándolo sorprendida. Cuando a él le dio la gana, se paró en medio de la calle que en aquel momento ambos recorrían, y preguntó a la chica, con una mirada que no pudo ocultar el enfado que había detrás:
- Bien. ¿Qué quieres hacer?
Ginny se planteó seriamente si mandarlo a freír espárragos o no hacerlo, pero decidió que nada, ni siquiera el agriado carácter de su atractivo acompañante, le impediría disfrutar de aquellas vacaciones maravillosas junto a él. Así que le dedicó su sonrisa más adorable, antes de responder:
- ¿Qué tal si damos un paseo por el campo?
- Perfecto – él volvió a caminar mirando al frente, en silencio, con cara de pocos amigos. Y ella se vio obligada a apresurar el paso para seguirlo.
Ambos caminaron hasta alcanzar la campiña aledaña al bello pueblo. Al dejar atrás la última casa, Ginny respiró hondo, empapándose del fresco olor de la hierba, contemplando las azules y esponjosas nubes que discurrían, raudas, por el cielo, y que de vez en cuando cubrían el sol con su acuoso manto. Una fresca ráfaga de brisa la hizo estremecer, pero hasta aquello disfrutó, llena de paz.
Harta de que Harry continuase caminando como un autómata, como si ella no estuviera, se decidió a tomarle el pelo un rato para ver si reaccionaba.
- ¿Me has esperado mucho, mi amor? – imitó una voz exageradamente masculina, y después rió. Él la traspasó con una mirada de enfado, pero ella no hizo caso, y continuó – Menuda escenita has montado ahí dentro. Has hablado al pobre Snow como si fueses a echarle encima a todo el Cuartel General de Aurores para llevarle a Azkabán.
- Yo no he hecho eso, en absoluto – él respondió, cortante.
- Con palabras, no, pero el tono de tu voz era aterrador. Has disfrutado acojonando a un crío - volvió a reír.
En contra de lo que esperaba, no recibió respuesta alguna. Harry continuó caminando, serio y en silencio. Y ella comenzó a preocuparse de verdad. No era normal que él la tratase de aquel modo, algo le ocurría, y ella estaba dispuesta a averiguar qué era. Con firmeza, lo tomó de la mano, obligándolo a detenerse, y buscó su mirada para enfrentarla con inquietud.
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El secreto
RomanceCuando Harry fue consciente de lo que sentía por Ginny,ella acababa de hacerse novia de Dean Thomas;diez años después, ella está apunto de casarse con Dean,y él se plantea marcharse a Canadá para siempre.Mientras,su mundo se desmorona a su alrededor.
