Nada más despuntar el alba del día siguiente, Molly Weasley, quien hacía horas que no lograba conciliar el sueño, dejó de caminar por el cuarto y despertó a su marido, harta de guardar tan sólo para ella la olla de grillos que parecía ser su mente.
- ¿Qué sucede? – Arthur quiso saber, con voz somnolienta, intentando distinguirla entre las meras rendijas que eran sus ojos.
- Ginny debe acabar con el ridículo que está haciendo, Arthur; no va a lograr nada más que sufrimiento – la mujer sentenció con voz que no admitía réplica, mirando fijamente a su marido.
- ¿De qué estás hablando? – él quiso saber, poniendo cara de ignorancia; su mente estaba aún poseída por el sueño, y era muy difícil lograr centrarse en aquello que su esposa estaba intentando decirle.
Parpadeó un par de veces para fijar su vista en su mujer.
- ¿De qué voy a hablar? – ella casi gritó, apunto de perder la paciencia. – Nuestra hija se ha metido de nuevo en casa de Harry, y esta vez en contra de la voluntad de él; y no sólo va a lograr ponerse en ridículo, sino también que él acabe odiándola – explicó con voz nerviosa. – Si Harry no desea tenerla cerca, siquiera, debería dejarlo en paz y darlo todo por terminado.
- Ah… eso… - Arthur volvió a parpadear con cansancio, ya más despierto.
- ¿Cómo que "eso"? – Molly le reprochó, indignada. - ¿No te importa que nuestra hija sufra? ¿Y que lo haga Harry? ¿Quieres tener que elegir entre dos de nuestros hijos?
Arthur, mucho más sereno que su esposa, la tomó por ambas manos e hizo que ella se sentase en la cama junto a él.
- No vamos a tener que elegir entre nadie, cariño. Lo que hemos de hacer es no tomar partido por ninguno de ambos; los dos ya son mayorcitos como para resolver sus problemas por su cuenta y riesgo. ¿No te parece? – objetó, con voz cariñosa.
- Bueno, pues no elegiremos entre nadie. Pero no puedo permitir que una hija mía se ponga en evidencia de ese modo; ha cometido errores, ambos los han cometido, y por lo que veo, ni ella ni él piensan disculparse. Entonces, que deje a Harry vivir su vida en paz, y que ella viva la suya. O al menos, que no lo agobie de ese modo. Quizá nunca se han querido tanto como nosotros pensábamos – terminó con aquella triste reflexión.
Arthur suspiró, rendido.
- ¿Y qué piensas hacer al respecto? – quiso saber, temiendo el ímpetu de su mujer.
- Ron ha dicho que Harry está viviendo Merlín sabrá dónde hasta que Ginny se marche de su casa, ya ves cómo están las cosas; así que tú y yo vamos a ir ahora mismo a Godric´s Hollow y vamos a traernos de vuelta a esa empeñada y cabezota. Si no quiere vivir en el piso que Harry le ha regalado, que no lo haga; a mí tampoco me parecería bien que lo hiciera, quedando ambos como han terminado. Pero ese asunto ya se resolverá más adelante; ahora, lo que ella tiene que hacer es volver a La Madriguera y dejarse de tonterías. Al menos, hasta que ambos sean capaces de hablar de un modo civilizado.
- Quizá tengas razón… - él la miró fijamente, reflexivo. - Está bien, dame tiempo para que tome una ducha rápida y me vista, y te acompañaré para intentar convencerla de que regrese con nosotros –aceptó finalmente.
- Te estaré esperando abajo, con el desayuno preparado – Molly anunció, mientras cabeceaba afirmativamente, con excitación.
Una vez su esposa hubo abandonado la habitación, Arthur se puso en pie y caminó de forma perezosa hacia la ducha. "La vida no es justa"- se dijo con tristeza.
~~O&o&O~~
Ginny se giró, somnolienta, adueñándose, sin pretenderlo, de la cama entera. Completamente subyugada por el maravilloso hombre con el que su corazón había decidido compartir lecho durante el resto de su vida, esperó que su mano hallase su torso, desnudo y poderoso, para disfrutar de él una vez más; nunca se cansaba de hacerlo. Pero algo no estaba saliendo bien: palpó la cama una y otra vez, ávida de aquel contacto que tanto deseaba, y tan sólo el suave roce de las sábanas de satén fue su recompensa; darse cuenta de ello la sacó de su ensoñación.
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El secreto
RomanceCuando Harry fue consciente de lo que sentía por Ginny,ella acababa de hacerse novia de Dean Thomas;diez años después, ella está apunto de casarse con Dean,y él se plantea marcharse a Canadá para siempre.Mientras,su mundo se desmorona a su alrededor.
