Chapter 23: Acecho en la noche

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Tras la suculenta y agradable cena que los cuatro amigos habían disfrutado en el restaurante del hotel de Hanga Roa, cada cual regresó a su habitación con la intención de cambiarse de ropa para salir de fiesta aquella misma noche.

Luna intentaba, frente al espejo del baño, colocarse unos extravagantes pendientes en forma de luna creciente, muy en su estilo, que le estaban dando bastantes problemas. Mientras, Hermione terminaba de arreglar su largo y castaño cabello en un recogido acorde con el vestido de noche que había elegido.

- Yo no quiero salir – Luna negó, dándose por vencida y lanzando ambos pendientes lejos de ella, nerviosa. – Creí que sería capaz de aguantar todo esto por reconquistarle; pero la situación me supera. ¿Has visto cómo Neville ha pasado la tarde rodeado de chicas que se morían por escucharle narrar la historia de la isla y sus curiosidades? ¡Allá a donde iba, no pasaban ni cinco minutos sin que estuviese rodeado de mosquitas muertas de bellos ojos y cuerpos de infarto! ¡Y él se ha manejado como pez en el agua con todas ellas!

- Bueno, eso es lo que tiene ser un profesor tan culto y tan en forma a la vez, con esa sonrisa bonachona y amable que conmueve hasta las piedras – Hermione respondió con una sonrisa.

- ¿Tú también? – su amiga le reprochó con enfado.

- Oh, no. Reconozco que Neville posee muchas de esas cualidades que encandilan a las mujeres, pero yo no soy una de las que se deja deslumbrar por ellas. Además, lo conozco desde siempre y jamás me he fijado en otro que no fuera… - negó con la cabeza, molesta consigo misma.

- Que no fuera Ron – Luna terminó por ella, alcanzándola y sentándose en la cama, a espaldas de su amiga. – Hermione, ¿por qué no eres capaz de reconocer que le sigues queriendo? ¿Por qué te empeñas en mantener esa indiferencia hacia él tan artificial?

- ¿Tú crees que me he comportado con él de forma artificial? – la castaña se giró a mirar a su amiga, alarmada. - ¿Crees que él lo habrá notado?

- No; no creo que él lo haya notado; más bien pienso que te está creyendo a pies juntillas; no te extrañe que actúe en consecuencia.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Que se nota a la legua que aún se muere por ti; pero también es evidente que está comenzando a cansarse de tu rechazo e indiferencia, y no con la boca pequeña. Yo no sé cómo es él en ese sentido, Hermione, pero nadie podría reprocharle nada en absoluto si decide aprovechar el tiempo que pase aquí, si se da la oportunidad – la rubia argumentó con tristeza. - ¿Es eso lo que quieres?

Luna esperaba una frase más de desdén, como la otra había tomado por costumbre pronunciar cuando Ron era el centro de una conversación; pero en cambio, la chica se dejó caer sentada a su lado y enterró la cara entre las manos.

- Lo que yo quiero es que nada de lo sucedido últimamente haya pasado; que vuelva el tiempo atrás y simplemente nos queramos, sin tener nada que echarnos en cara el uno al otro, sin malos momentos que recordar, sin amargura – se lamentó, entre sollozos.

- Si él es tu mayor prioridad en esta vida y tú eres la suya, no creo que nada de lo malo que hayáis vivido juntos tenga el poder de destruir vuestra unión. No ha existido nadie entre vosotros, como nos ha pasado a Neville y a mí; sí, dices que ha habido abandono, mentiras, malas decisiones y feas palabras. ¿Pero tan grave ha sido todo ello que no puede perdonarse?

- No se trata de que no pueda perdonarse, Luna, sino de que él y yo estamos condenados a repetirlo, una y otra vez, como un círculo vicioso del que ninguno de los dos somos capaces de salir – Hermione explicó, desolada.

- Quizá porque hasta ahora, no habéis hecho más que intentar salir de él cada uno por su lado. ¿Lo habéis intentado juntos? Si de verdad le quieres, sólo tienes que darlo todo, sin esperar nada a cambio. El tiempo todo lo pone en su lugar, si le damos la oportunidad de hacerlo; yo no se la di.

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