Hermione entró, con paso vacilante, en el cuarto donde Ron descansaba. De camino hacia la cama del herido, tomó una de las sillas que había en el cuarto y la acercó a ella; demasiado despacio para su impetuoso carácter, de un modo demasiado… extraño para ella; podría decirse que tímido y reservado. En cambio, Ron la observaba con una cándida sonrisa, embelesado.
Cuando la chica se hubo sentado junto a él, y al darse cuenta de que ella no se decidía a hablar, le tomó una mano y la acarició con ternura, sin apartar sus enamorados ojos de los suyos.
- Cariño… comenzó, con voz suave, casi suplicante. – Sé que nuestra relación últimamente no está pasando por su mejor momento, precisamente… - sonrió con dulzura – Sé que tienes sobrados motivos para dudar de nuestro amor… Pero también sé que yo te amo – dijo con pasión, - que no puedo vivir sin ti, y que, si tú me dejas, voy a dar hasta mi último aliento para lograr hacerte feliz.
Las lágrimas resbalaron por las mejillas de la castaña, aún más incapaz de decir ni una sola palabra. Antes de volver a entrar en el cuarto para enfrentarse con la extraña amnesia de Ron, Hermione había decidido no mantener una farsa como aquella, aunque su corazón se destrozase por ello. Tenía bien claro que ninguna relación que pretenda llegar a buen término, puede basarse en una gran mentira.
Pero ahí estaba él, con esa sonrisa enamorada, inocente y llena de esperanza, ofreciéndole un amor incondicional, a manos llenas, dispuesto a darlo todo por mejorar su relación – esa relación que ambos habían asegurado ya no existir -, para amarla, abrazarla, consolarla, llenarla de besos… para darle todo lo que ella más deseaba en el mundo. ¿Cómo rechazar aquello que más ansiaba, cuando el amor de su vida se lo estaba ofreciendo en bandeja de plata?
Quizá seguir la corriente a Ron no estaba bien; no, seguro que no estaba bien. Pero ella haría que sí lo estuviera – se dijo con la misma pasión que hace unos segundos, él había empleado para llenarla de promesas y esperanzas. Haría que cuando él volviese a recordar su pasada ruptura, esta hubiese quedado ya tan lejana, que en absoluto importase. Sí, ella podía hacerlo – se aseguró una vez más, convencida – Si él podía esforzarse por salvar su relación, ella también lo haría; y juntos lo lograrían. Porque se amaban.
- Temía que pudieses llegar a morir – declaró, por fin, abrazándolo con todas sus fuerzas.
Una amplísima sonrisa de triunfo se perfiló en los labios de Ron.
- Vamos, cariño… - le acarició el cabello suavemente, con movimientos aún torpes debido a su convalecencia. - ¿Cómo iba a morir, por un golpecito de nada? Además, tenía a Harry a mi lado – sentenció, como si aquello lo explicase todo, y volvió a sonreír, mientras le secaba las lágrimas con una mano.
Ella soltó una risita nerviosa, aún un poco incómoda con la nueva situación. No podía olvidar que hacía tan sólo dos noches, él la había alejado completamente de su lado, negándole, incluso, su amistad. Y ahora, para el pelirrojo nada de aquello había sucedido… pero sí para ella.
De pronto, sintió el suave calor de los labios de Ron rozando los suyos: abrió los ojos como platos, sorprendida, y todo pensamiento, toda duda, se esfumaron de su mente como el humo. Sus labios, anhelantes, se dejaron acariciar por aquel beso dulce y entregado, lleno de promesas; y su corazón se embriagó de dicha.
Cerró los ojos, totalmente entregada a su dulce traición.
~~O&o&O~~
Harry y Ginny despidieron con un cálido ademán a David y a Aroa, quienes habían decidido seguir el consejo del moreno, y tomarse un tranquilo día de descanso para reponer fuerzas, y de paso permitir que, mientras tanto, los ánimos se calmasen y Ron se recuperase, para poder, todos ellos, retomar su actividad profesional.
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El secreto
RomanceCuando Harry fue consciente de lo que sentía por Ginny,ella acababa de hacerse novia de Dean Thomas;diez años después, ella está apunto de casarse con Dean,y él se plantea marcharse a Canadá para siempre.Mientras,su mundo se desmorona a su alrededor.
