Ginny despertó, sobresaltada; el corazón le iba a mil por hora y se vio obligada a realizar varias respiraciones profundas antes de poder intentar moverse siquiera. Aún tumbada, miró a su alrededor con infinita urgencia, mientras palpaba la superficie del lugar donde yacía. Para su monumental sorpresa, estaba acostada en la cama de la habitación que compartía con Harry, en la casa que este poseía y ocupaba en Godric´s Hollow. Inmediatamente había distinguido el coqueto balcón tras las elegantes cortinas de un agradable color salmón – los rayos del amanecer se colaban por la rendija de ambas cortinas, otorgando un remanso de paz allí donde eran reflejados -, los dos pequeños sillones frente a la cama, a ambos lados de la habitación, la discreta puerta que ocultaba tras ella un nada discreto vestidor, enorme y espacioso, la bonita lámpara que colgaba del techo… Sin duda, había "vuelto" a casa. ¿Pero cómo vuelto si, encontrándose igual que cuando se había acostado la noche anterior, parecía que jamás se hubiese marchado? Aunque su corazón le juraba y perjuraba haberlo hecho, sin duda, y ella sabía que aquello era totalmente cierto.
De pronto, se palpó la tripa con desesperación y permitió que sus propios sentidos hiciesen el resto; no sabía cómo lo sabía, pero todo andaba bien. ¡Merlín bendito! ¿Y Harry? Con un brusco movimiento, se giró hacia el lado de la cama que él siempre ocupaba; en efecto, él estaba allí, tumbado boca arriba, totalmente inmóvil, con los ojos cerrados y los brazos a ambos lados de su cuerpo… Notó cómo lágrimas de derrota asaltaban sus ojos. ¿Y si él no había vuelto? Desesperada, no pudo evitar abalanzarse sobre el chico y sacudirlo con vehemencia para intentar reanimarlo. Inmediatamente, Harry abrió los ojos y se incorporó de golpe, aturdido.
- ¡Ginny! – gritó con todas sus fuerzas, tomándola por ambos brazos como si la vida le fuese en ello.
Ella dio rienda suelta a todo el miedo y nerviosismo contenidos y las lágrimas comenzaron a derramarse por sus ojos en abundantes y rápidos torrentes, y se abrazó a él, sumida en llanto.
No supo cuánto tiempo ambos permanecieron abrazados, sin decir palabra, mientras intentaban serenar sus almas destrozadas.
- ¿Estás bien? – él quiso saber, intentando separarse de ella tan sólo lo justo para que sus ojos pudiesen encontrarse.
Pero Ginny se empeñaba en aferrarse a él con todas sus fuerzas, y no parecía responder a estímulo alguno.
- Por lo que más quieras, princesa, ¿estás bien? – él repitió con voz tranquilizadora, intentando ayudarla a serenarse.
Por fin, ella asintió levemente, y Harry soltó una fuerte exhalación de alivio.
- ¿Y el bebé?
- Creo que también – la chica afirmó con voz débil, aún afectada por lo sucedido.
- ¿Sólo lo crees? Vamos inmediatamente a San Mungo a que te hagan un chequeo.
- No, Harry… no me preguntes cómo, pero sé que él está bien. ¿Crees que mi hermano y los demás habrán sobrevivido también?
- Si nosotros estamos vivos, no existe ningún motivo por el que ellos cuatro no deban estarlo también – Harry afirmó, esperanzado. – Voy a hacer que, inmediatamente, el Ministerio de Magia Inglés se ponga en contacto con el Ministerio de Magia Chileno para que localice a esos cabezas huecas. Y en cuanto vuelvan, pienso matarlos. ¿En qué cojones nos han metido a todos? – preguntó con indignación. – Y ese Ar-hik-hi o como demonios se llame… como algún día lo tenga frente a las narices, te juro que no lo cuenta. No, mejor, voy a hacer que el Ministerio de Magia Inglés reclame su extradición con la primera excusa que me sirva para ello; me lo voy a echar a la cara, y me las va a pagar todas juntas.
- ¿De verdad estamos en casa? ¿Qué ha pasado, Harry? – ella quiso saber, confusa.
Las lágrimas fluían por su rostro, ya lentas y escasas, sintiéndose un poco más repuesta.
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El secreto
RomanceCuando Harry fue consciente de lo que sentía por Ginny,ella acababa de hacerse novia de Dean Thomas;diez años después, ella está apunto de casarse con Dean,y él se plantea marcharse a Canadá para siempre.Mientras,su mundo se desmorona a su alrededor.
