Aquella misma tarde, Harry se hallaba sentado en el despacho de Borrows y Burkes Asociados, una empresa muggle encargada de dar fe notarial de transacciones inmobiliarias. Tenía ante sí todo un dossier de documentos, que había rubricado uno a uno, tras haberlos revisado concienzudamente. Después de haber estampado su compleja firma en el último de ellos, los devolvió al hombre que tenía ante él, esperando con paciencia.
- Señor Potter, ya hemos terminado – afirmó el hombre, tomando los documentos de la mano del joven - Desde esta misma tarde, la señorita Ginevra Molly Weasley pasa a ser la nueva propietaria del piso que usted ha adquirido. No obstante, dígale a dicha señorita que necesitaré su firma en los documentos de propiedad para poder dar el trámite por finalizado.
- ¿Es muy urgente esa firma? – Harry preguntó, pensativo.
- No. Como acabo de informarle, la señorita Weasley ya es propietaria del piso, aunque su firma todavía no figure en la escritura de propiedad – el otro respondió con ceremonia.
- Perfecto. Se lo diré, pero no será antes de dos semanas cuando ella pueda pasar a firmar, ya que ambos vamos a ausentarnos durante ese tiempo.
- No supone ningún problema. Cuando regresen, hagan el favor de visitarme para cerrar el trámite, y listo.
- Muchísimas gracias por todo, Sr. Borrows – le tendió la mano, que el hombre estrechó con amabilidad – Estaremos en contacto.
- De nada, Sr. Potter. Ha sido un placer hacer negocios con usted.
ooo00O00ooo
Ron y Hermione llegaron a La Madriguera, en silencio. Habían decidido dar juntos la noticia de su distanciamiento temporal – más bien Ron había aceptado por fin la obligación de hacerlo - , para que entre la familia Weasley no hubiese ningún mal entendido que condujese a situaciones incómodas o embarazosas para nadie. La chica apoyaba su actitud, aparentemente serena, en la firme convicción de que ambos estaban haciendo lo correcto en cuanto a su separación; pero en cambio el pelirrojo caminaba cabizbajo, con ademán rendido, cual un condenado que camina hacia la hoguera.
- Hola, mamá – el chico saludó a su madre con desgana, al encontrarse con ella en el salón. No se acercó para besarla, como solía hacer siempre al regresar del trabajo.
- Buenas tardes, Molly – Hermione saludó también, con semblante serio. Ella sí depositó un fugaz beso en la mejilla de la mujer a quien tanto había aprendido a querer, casi como a una madre.
La mujer los miró de hito en hito, observando, preocupada, que ambos guardaban una distancia extrañamente "respetuosa" el uno del otro, y que sus rostros eran la viva imagen de la tristeza. Después de lo que Ginny acababa de contarles a Arthur y a ella, un extraño cansancio la tenía dominada, acentuado ahora por el presentimiento de que, al igual que las alegrías, las penan nunca vienen solas.
- Hijos, ¿qué pasa? – preguntó con la firmeza de los años y experiencias que acarreaba a su espalda.
- Ven, siéntate – Ron la tomó de la mano suavemente y la atrajo hacia el sofá, donde le indicó que se acomodase, y él se sentó frente a ella, acariciándole la mano de un modo extraño. Hermione se sentó al otro lado del chico - ¿Y papá?
- Papá está manteniendo con tu hermana una seria conversación en el cuarto de las herramientas. Yo ya le he dicho todo lo que tenía que decirle.
- ¿Y eso? - la miró con extrañeza, olvidando por un momento sus propias preocupaciones.
- Eso vendrá después, hijo. Intuyo que habéis venido a contarnos algo importante. Decídmelo a mí, si queréis. Luego pondremos a Arthur al día del asunto.
ESTÁS LEYENDO
El secreto
RomanceCuando Harry fue consciente de lo que sentía por Ginny,ella acababa de hacerse novia de Dean Thomas;diez años después, ella está apunto de casarse con Dean,y él se plantea marcharse a Canadá para siempre.Mientras,su mundo se desmorona a su alrededor.
