cool for the summer - demi lovato
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Daniel LaRusso amaba las vacaciones, y más si tenían que ver con sol, playa y arena. Su mamá había juntado dinero todo el año para lograsen irse a Los Ángeles por unas semanas.
El pelinegro estaba enamorado, el lugar era hermoso pero tampoco tanto como su querido Newark. Su primer día fue en la playa, la arena caliente, el sol sofocante y las olas bulliciosas eran el panorama. Pero todo cambió cuando un balón llegó a su lado haciéndole bajar los lentes de sol del susto.
— Lo, lo siento.— Daniel entrecerró sus ojos ajustándolos al sol y al ver aquella figura tallada por los dioses, solo sonrió.
— No te preocupes, no fue nada.— Le lanzó una sonrisa coqueta y el rubio se la devolvió al instante. Claramente era una atracción mutua.
— ¿Te gustaría jugar con nosotros?.— Dijo el ojiazul apuntando a sus tostados amigos.
Daniel asintió y Johnny le dio su mano para que se levantase de la arena. Ambos reían e intercambiaban miradas llenas de deseo y conexión. Apenas llevaban dos horas juntos y sentían que se conocían de toda la vida.
— ¿Te gusto El Valle?.— Daniel respiro profundo al ver el atardecer en el mar.
— Si, realmente me gustó. Aunque me gustó mucho más la compañía.— Lawrence miró los brillantes ojos de su compañero y se sonrojó.
— Pues a mi también me gusta más la compañía que El Valle.— Daniel sonrió y lentamente se acercó al rubio besándolo en los labios con suavidad. Lawrence profundizó el beso y con sus heladas manos tomó con delicadeza las pequeñas caderas del azabache.
Johnny y Daniel se veían todos los días desde aquel beso. Aunque ya no eran felices solo con besos, abrazos, caricias y su mutua compañía. Ambos eran adolescentes con hormonas que les rebosaban los poros de la piel y no podían ocultar el deseo que ambos tenían el uno hacia el otro.
La mente de LaRusso estaba en el cuerpo de Johnny y el cuerpo del pelinegro estaba en la mente del ojiazul. Esa era la realidad. Al final de cuentas solo sería un "amor" de verano y ya. Tampoco era que se iban a casar, no habían compromisos de por medio.
Es por esa misma razón que Daniel no quería que su mamá conociera a Johnny. Era una realidad que lo hacía sentir bien, sus labios eran maravillosos, sus manos grandes, fuertes y venudas eran su perdición, la sonrisa maravillosa del ojiazul lo volvía loco, pero serían unas semanas. Nada más. Luego volvería a New Jersey a su rutina diaria y no quería romper un corazón en Los Ángeles o al contrario, irse con un corazón roto a Newark. Solo diversión, nada más.
"Besarse el uno al otro, morir el uno por el otro."
— Pensé que este lugar te gustaría.— El moreno le sonrió y le besó la mejilla.
— Pensaste muy bien entonces.— Johnny lo besó lentamente, sabía a cereza. El rubio estaba a punto de morderle el labio para sentirlo dentro de él. Luego movió sus manos llevándolas a las caderas de su compañero ejerciendo una pequeña presión. El azabache le mordió el lóbulo de la oreja y el rubio soltó un gemido.
Daniel y sus hormonas no eran muy buena combinación y sin pensar un poco en lo que estaba haciendo empezó a desnudar a su compañero y a el mismo. Se sosegó un poco al sentir los suspiros del rubio en su oreja.
— No sigas Daniel, no sigas resfriegandote en mi miembro si no me follaras.— El azabache sintió que sus hormonas habían obtenido un plus en energía y rápidamente bajo el bóxer de su compañero rubio.
