Al día siguiente Kagome no dejaba de recibir mensajes gracias a un chat grupal que Jakotsu armó junto a Yura y Ayame. Su última conversación se relacionó con el atuendo para ir de fiesta. Riéndose por las ocurrencias del chico, pasó junto a Miroku recordándole. —Esta noche traeré a Inuyasha. Asegúrate de desaparecer para entonces.
—Qué cruel eres jefa. Tan pronto como un niño bonito y rico apareció en tu horizonte, me abandonas —se quejó Miroku de forma dramática.
—Oh, vamos —soltó ella abrochando el cinturón de su abrigo. —Sango se muda en la tarde al piso de arriba, así que mueve tu trasero hacia allá por la noche. De todas maneras no puedes quedarte mucho tiempo más aquí.
Miroku arrojó una fritura a su boca, asistiendo varias veces para indicarle que recibió su mensaje. La miró partir con un atuendo que incluso él encontraba poco adecuado para ir a un bar, aunque pronto se limitó a encogerse de hombros. Conociéndola, incluso su vestuario tenía un motivo.
Tal como pensaba, esa ropa petulante era un anzuelo. Destacar por su cuenta no era una verdadera opción al ser invitada de Inuyasha, todos notarían sus intenciones tan pronto pusiera verdadero empeño a su imagen. Luego de conversar con Jakotsu, entró en un papel de chica poco interesada en el asunto para incitar su ayuda.
Justo ahora estaban a punto de cerrar, efectivamente fue arrastrada por el muchacho y su amiga mientras le daban una checada a lo largo del cuerpo, reprobando su vestuario al instante. —Kag, pastelito ¿Vas a ir así? —quiso saber el joven amanerado.
—¿Qué tiene? Dijeron que es un lugar costoso, pensé que se ajustaba a los estándares.
—Que sea un sitio costoso no quiere decir que sea un restaurante de etiqueta. Con esto parece que vas a conocer a tus futuros suegros —negó. Tenían menos de veinte minutos para ayudarla a cambiarse aquel atuendo tan... Extraño. Y si se le permitía decir, feo. —¿No tienes otra cosa? —preguntó él asomando un poco su cara al locker de la muchacha encontrando solo su uniforme.
—No creo que sea apropiado traer mi ropa como si fuera un armario.
Yura detuvo sus movimientos con el labial rojo cereza delante de su propio locker sintiéndose incrédula. —¿Para qué crees que sería sino? Jakotsu tiene razón. No puedes ir así ¿Qué talla eres? Quizá tenga algo para tí —. Así comenzó a buscar en la considerable cantidad de ropa guardada en el gabinete.
—Juzgando por las caderas de mi pastelito. Tal vez puedas prestarle ese pantalón de vinipiel que te queda grande —sugirió Jakotsu también rebuscando en sus pertenencias. —Esta chaqueta quedará fabulosa con esto. Puedes dejarte los botines.
Ambos prácticamente jugaron a vestir muñecas con Kagome. La chica se dejó hacer, escuchando los consejos de ambos. Mientras Jakotsu se encargó de su atuendo, Yura arregló su maquillaje. Honestamente no pudo quejarse del resultado. Mirando el reflejo del espejo se sintió finalmente volver, esta apariencia iba más con ella en definitiva.
—Inuyasha pregunta si ya terminaron —Ayame interrumpió asomándose por la puerta de los cambiadores, ella no se molestó en arreglarse demasiado, aunque tuvo sus preparativos, todo lo que hizo fue arreglar un poco sus pestañas y labial. Siempre tenía un tipo de aura natural que no necesitaba nada extravagante, sin embargo se sintió incluso intimidada cuando Kagome dio la vuelta hacia ella.
—Si. Ya terminamos —Jakotsu guardó nuevamente sus pertenencias en su casillero siendo imitado por las dos chicas a su lado.
Afuera, Inuyasha estaba recargado contra su auto, un poco impaciente por la desaparición de sus empleados. A su lado, Koga se encontraba escuchando música con los auriculares de diadema ignorando la ansiedad del otro. Para él, esta reunión se arruinó con su presencia.
ESTÁS LEYENDO
Camouflage
FanfictionLo que se oye y se ve suele olvidarse, sin embargo con los sentimientos no es así. - ⚠ ¡Advertencia! Historia con contenido para público mayor de quince años preferentemente Contenido AU y OoC Lenguaje ofensivo y escenas que pueden dañar la sensib...
