ADVERTENCIA: El siguiente texto contiene escenas de índole sexual, incluye lenguaje soez, además de descripciones rebuscadas que pueden dañar la sensibilidad de algunos lectores. Si desea no conocer su contenido puede omitirlo y esperar a la siguiente entrega. Capítulo de categoría PWP. La lectura de este texto corresponde al criterio de cada uno, el autor no se hará responsable si llega a ser fuente de polémica. Se reitera que si algo le desagrada SUSPENDA LA LECTURA. Gracias.
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Inuyasha sintió las piernas femeninas apretarse contra sus caderas, desde esa posición, donde ella simulaba montar a caballo, la sujetó por el trasero sin pudor obligándola a pegarse mucho más a la erección que se alzaba por debajo de sus pantalones.
Sin el problema de los preservativos (porque ella se encargó de resolverlo) la discusión de las reglas terminó con un empaque cuadrado de aspecto metálico sobre la mesita ratona, seguido de su último ítem en la lista "sagrada". Sobre todo, el más importante, cabía decir.
Jamás hacerlo sin protección.
Pero como ahora no era un obstáculo y ellos no estaban para jugar a la casita. Las cosas retomaron el rumbo caliente en todo sentido. Ni siquiera se molestaron con el último trago de vino, lo que siguió a una ronda de besos húmedos fue como la preliminar de un maratón, que los estaba dejando sin aliento, con una sed insaciable a menos que fuera apagada con la piel ajena.
La sintió moverse otra vez sobre su virilidad endurecida, mientras lo abrazaba por el cuello, le succionaba los labios, insinuando sus pechos; y lo único que pudo pasar por su mente fue: más cerca.
Sin quedar satisfecho, la sujetó todavía más fuerte, haciendola cabalgar, frotando de forma casi frenética su entrepierna. Me encanta. Prosiguió otro pensamiento lleno de lascivia. Los jadeos de Kagome lo ponían a tope, al punto del dolor. Ni siquiera con sus sexos refregandose podía dejar de pensar en que todo se sentiría mejor su pudiera empotrarla ahí mismo.
Ella tampoco lo estaba teniendo fácil. Joder. Parecía una renegada que había vivido en celibato desde hacía una década. Se estaba dejando llevar por esa batalla de lenguas, sentía el calor emanado de esa erección firme y los dedos de Inuyasha aferrándose a su trasero. Gimió ahogada debido a la renuencia de separarse, apenas recuperando aliento. Quería arrancarse el sostén porque sus pezones se habían sensibilizado añorando atención.
Mierda.
En un suspiro exclamó su nombre, casi suplicando por que le lamiera los pechos.
Mierda.
Mierda.
¡Mierda!
Un "Si" se le escapó de los labios cuando lo sintió abandonando su parte inferior para buscar a tientas por encima de su top, notando el gemido involuntario de él cuando le presionó las cúspides. Ella misma comenzó a luchar contra la prenda antes de ser detenida. Una vez más. La frustración se apoderó de su abdomen tenso, escrutandolo con ojos de advertencia. Intentaba decirle "Si me detienes otra vez, vas a lamentarlo" pero él fue más allá de sus expectativas.
—Joder, corazón. Aquí no.
—¿Por qué? —le preguntó de forma más enojada que curiosa. Habían terminado de discutir lo importante, le entregó uno de los condones que traía consigo ¿Cuál era el puto problema ahora?
—Porque no quiero que te vayas en toda la noche —respondió. Una respuesta que la dejó bastante conforme sin saber. —No planeo dejarte ir demasiado pronto, así que no espero acostarme contigo en un lugar donde no puedo repetir —enfatizó apartando el cabello que se le había metido en los labios durante alguna parte del magreo. —Así que vamos a un sitio donde pueda hecertelo toda la noche ¿Qué dices?
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Camouflage
Fiksi PenggemarLo que se oye y se ve suele olvidarse, sin embargo con los sentimientos no es así. - ⚠ ¡Advertencia! Historia con contenido para público mayor de quince años preferentemente Contenido AU y OoC Lenguaje ofensivo y escenas que pueden dañar la sensib...
