Bankotsu se ajustó la corbata ante el espejo a cuerpo completo delante suyo, sonriendo involuntariamente pues, hoy era el día en que la tienda Classic Gentleman abriría sus puertas al público. Era un día especial que lo ponía un paso más cerca de Kagome, aún en medio de todo el plan de su jefe.
Se dirigió a uno de los estantes entretanto sostenía un pequeño frasco, rociando colonia alrededor de su cuello con delicadeza, también impregnando el aroma en los puños y el pecho. Tenía exactamente el mismo perfume desde que estaba en preparatoria, era una esencia barata y simple para el tipo de vida que ahora ostentaba; sin embargo, le recordaba todas esas bellas tardes en las que Higurashi se abrazaba a su espalda mientras él conducía bicicleta a través de las calles. Le recordaba los abrazos donde ella enterraba la nariz en su ropa buscando con el olfato.
Le recordaba que era el primer perfume que recibió en toda su vida, un olor distintivo que marcó su adolescencia.
Salió del walk-in de forma segura antes de apagar el tocadiscos estacionado en la sala, recogió un maletín del lounge y tras ponerse un par de zapatos perfectamente pulidos en la puerta, se dirigió afuera. Toda su apariencia gritaba el porte de un ejecutivo imponente, sagaz. Con la suficiente experiencia para comandar a cientos de subordinados. Cualquiera que no supiera su historia, creería por esta aura señorial, que nació en una familia bien acomodada.
Algo nada más alejado a la realidad.
Aunque no era un chico pobre, tampoco era alguien con poder adquisitivo de sobra. Su familia vivió con límites para los gastos en su región natal, ya fueran escolares o caprichos de infancia, todo se hizo con frugalidad. Hasta que repentinamente su padre comenzó a trabajar en un lugar nuevo, donde le ofrecieron un traslado de sede a Tokio.
El asistente a cargo del ascensor lo recibió con una inclinación de noventa grados; asintiendo de forma amable Bankotsu ingresó al mecanismo aún con la mirada en alto, aunque su semblante se volvió serio, todavía llevaba mil pensamientos en la mente. Contempló la vista que el cilindro transparente ofrecía mientras llegaba a la planta baja, una vez ahí, el recepcionista lo despidió hasta la puerta.
Entró a un Phantom RR de manera sistemática, desfundando una tableta para continuar con su trabajo en cuanto el chofer inició la marcha. Como un hombre de negocios eficiente, no encontraba nada entretenido en procrastinar, todas sus tareas se realizaban en tiempo y al punto. Razón por la cual, Naraku lo tenía en valiosa estima. Tal, que lo mantendría a su alrededor como uno de sus hombres en el ojo público ahora.
Bankotsu Hirashige se convirtió en el economista modelo de ascenso que se vinculó con el siempre bondadoso burócrata Naraku Sata recientemente. Ya que el hombre mayor estaba tras un puesto en la DIETA, tuvo que reunir material de causa competente.
En medio de los análisis de muestreo que filtraba en su aparato electrónico, el auricular de su oído pitó de forma continua, anunciando una llamada—. Hirashige.
—Vaya, que tono tan amenazador. Incluso para tu hermano menor.
—¿Renkotsu?
—En persona. Bueno, casi, la escala se está tomando un poco más de lo esperado —bromearon al otro lado de la línea. Renkotsu Hirashige era el único hermano y pariente vivo de Bankotsu. No tenía ningún ítem notable en su currículum, más allá de ingresar a la industria automotriz como dueño de un taller.
—¿Te han ordenado volver? —entonó el mayor, deslizando el lápiz capacitivo sobre la pantalla para arrastrar algunos números de casilla.
—¿Tan poco te alegras de mi regreso?
—Déjate juegos. Sabes a lo que me refiero.
—Lo sé. Para mi también ha sido un verdadero dolor de culo venir desde Hawái para hacer todo el trabajo de toda esa gente incompetente.
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Camouflage
FanfictionLo que se oye y se ve suele olvidarse, sin embargo con los sentimientos no es así. - ⚠ ¡Advertencia! Historia con contenido para público mayor de quince años preferentemente Contenido AU y OoC Lenguaje ofensivo y escenas que pueden dañar la sensib...
