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La semana pasaba de lo mas tranquilo, las clases al inicio de semestre con sencillas presentación de los profesores, la manera de trabajar, etc. El viernes tenía dos clases por la tarde, me daría tiempo de almorzar algo antes de eso, llegué a la escuela 20 minutos antes del inicio de mi clase espere a que diera la hora afuera fumando un cigarro, cuando de pronto la veo bajar de un coche gris, traía puesto un lindo vestido color azul marino que resaltaba con el castaño de su cabello, simplemente era hermosa.

De pronto veo que el auto se aleja y Andrea se me acerca y no se como reaccionar ahora mismo lo que quería hacer era tenerla entre mis brazos darle amor y sobre todo brindarle mi protección, pero eso sería imposible si ella no permite que me acerque demasiado.

—Hola ¿llevas mucho esperando?. —su voz era una melodia que nunca me cansaría de escuchar.

—No mucho llegué hace poco, no quería volver a llegar tarde, ¿Tienes planes para hoy?. —no se si estaba haciendo bien en querer invitarla a salir pero siento una conexión con ella que me atrae como un imán.

—Ninguno ¿tienes uno?. —sonreí era mi oportunidad para llevarla a cenar.

—Pues ahora mismo ninguno, pero ¿puedo invitarla a cenar señorita?. —su rostro era de sorpresa creo que no esperaba mi invitación.

—Aceptó tu invitación pero hoy no voy a moverme en tu moto. —tiene razón con ese vestido seria muy tentador subirla y no poder tocarla.

—Mmm… ¿puedo entonces llevarla en un auto?. —veré si Luis mi mejor amigo me puede prestar su auto.

—¿Tienes uno?. —preguntó.

—Entonces saliendo de clases te espero aquí mismo para ir a cenar. —dije sonriendo y ella asintió.

Fui a casa de Luis para que me prestará su coche y no podía fallar me, si me lo presto, ya voy de regreso a la universidad a esperarla y poder llevarla a cenar. Justo cuando voy bajando del coche ella va saliendo se veía muy guapa.

—Señorita su transporte a llegado. —dije abriendo la puerta del copiloto.

—Gracias que amable, ¿que caballerosa?. —no se que responder a eso.

—Por usted lo que sea. —respondí guiñendole el ojo.

De camino al restaurante me platicaba que en su antigua escuela que las chicas eran más fresas, que solía tener ese tipo de amistades y sentía que ahora no encajaba con ninguna, lo cual se me hizo extraño ya que conmigo era muy ella, muy natural su forma de expresarse cuando estábamos juntas.

—Entonces ¿cuál es la diferencia entre ellas y yo? digo conmigo hablas de cualquier estupidez o cualquier cosa que surga. —la mire de reojo y ella me estaba observando.

—Contigo es diferente, tu no eres como ninguna de ellas, sabes no sé cómo explicarlo. Es como si tuviéramos una conexión. —Sabía que no solo yo lo había sentido.

La cena fue divertida le contaba chistes y por más malos que fueran a ella parecían gustarles, aunque había algo en sus ojos que no dejaban que ella fuera del todo sincera con lo que hablábamos, ocultaba algo y por eso no dejaba que nadie se le acercará mucho, le gustaba tener su espacio lo cual para mí gusto es extraño en un mujer tan bella como ella.

La lleve a casa, seguíamos en el auto cuando de pronto ella se gira para verme y yo hago exactamente lo mismo, no sé que pasa pero siento que esos segundos que nos vimos directamente a los ojos fueron mágicos.

—Tengo que entrar mamá debe de estar esperándome. —no quería que se fuera pero como todo lo bueno termina nuestra velada había llegado a su fin.

—Si, aunque debe de saber que conmigo estas segura. —dije con toda seguridad.

—Hasta el lunes. —el fin de semana sería largo sin verla.

Y se fue, así como llegó el primer día se fue. Regrese a casa de Luis para entregarle su auto e irme a mi departamento en mi amada moto. Me duche y me prepare unas palomitas para ver una película, no podía dejar de pensar en lo hermosa que estaba hoy Andrea, sé que a ella tal vez ni le gusten las chicas pero no pierdo nada con intentarlo, también sé que debo de luchar con algún demonio que no la deja avanzar, pero por ella estaría dispuesta a luchar batallas con el fin de ganar la guerra y en este caso lo que quería ganar era su corazón. La pregunta que taladraba mi cabeza es ¿ella vale la pena? No lo sé pero quiero averiguarlo. Después de eso me dispuse a dormir y el sueño no llegaba a mi, no podía dejar de pensar en ella y en que estaría haciendo ahora mismo.

R.

Mi Hermoso Destino.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora