Escucharlo me estaba irritado, mamá como siempre lo había invitado a cenar. Hoy, justo hoy. Le dije a mi madre que hoy era un día especial para mí, después de tanto tiempo intentando aprobar una materia que me costaba demasiado, con gran esfuerzo la aprobé. Genial.
La mujer tuvo que traer a su “Amigo” idiota sin cerebro. Ella se puso de pie y camino hacia las escaleras, subiendo una por una. Iba al baño, sabía que estaba nerviosa, siempre que él está se pone así. Me daba algo de vergüenza quedarme sola con Aidan por qué la última vez le pise el pie.
Actuando normal, mire hacia la derecha, hacia la izquierda y suspiré. Qué más da, tendría que escuchar a Aidan toda la noche. Ver a mamá coquetearle y sentir unas náusea.
— ¿Matemáticas? — Alcé la vista y mire a Aidan el cual tenía una estúpida sonrisa sobre su rostro — Las matemáticas son lo más fácil — Fruncí el ceño, se estaba burlando de mí.
— No todo el mundo sabe matemáticas — Y esa fue una respuesta estúpida. Idiota de mi parte.
— ¿Con cuánto aprobaste? Siete — Rio en la bajó.
— Diez — Sonreí fingiendo que si había aprobado con esa nota. Mentiras.
— Eso no te lo creés ni tú — Asomo su rostro. Desafiante asome mi rostro mientras mi miraba bajaba hasta ver el cuello de su camisa, dos botones abiertos. Que típico de niño creído.
— Eres tan idiota — Murmuré mirando con despreció al atacante.
— Y tú un mono tonto — Sonrió y mire hacia atrás para comprobar que mi madre no esté ahí.
— Cuidá tus palabras, porque te aseguro que no me arrepentiré de decirle a mamá algo que la lleve a dejarte — Sonreí con falsedad y él frunció el ceño.
— Más inmadura no podrías ser... Dudo que tu madre escuché algo que venga de esa voz de niña pequeña que solo sabe mentir — Me caía mal, me caía muy mal. Cada palabra que salía de su boca me hacía molestar demasiado.
En ese momento que estaba por hablar, llegó mamá. Sonriente junto sus manos y alzó ambas cejas — ¿Les parece si pedimos helado? — Me levanté de la silla y molesta comencé a subir las escaleras. Cómo podía dejarlo que me dijera todo eso, no era justo. También debía escuchar mi discurso.
Me encantaría decirle algo que lo hiera tanto que tenga que disculparse e irse de la cena, no ser bienvenido nunca y para nada volver a esta casa, jamás.
A la mañana siguiente al despertar tras las risas provinientes de la cocina, me puse de pie y acomode mi cabello con un poco de frustración. En verdad quería seguir durmiendo. Baje las escaleras descalza y ví a mamá hablar en el teléfono con una sonrisa, fruncí el ceño y está me sonrió.
Estaba por volver a subir las escaleras, cuando hizo un ruido con su boca para llamar mi atención. Me di la vuelta y está tapó el micrófono del teléfono para al parecer decir algo importante.
— Cámbiate o llegarás tarde al colegio — Creí que no se daría cuenta. Suspiré y ella me dió una mirada asesina — Ahora T/n, es una orden.
— Si, ma — Subí escalón por escalón y entre a mi habitación, comencé a buscar el uniforme que si mal no recuerdo estaba sucio. No era excusa para no ir al colegio, mamá siempre lo dice.
Dios, tener que ver a mamá sonreír cada dos segundos me estaba sacando canas verdes. Sabía que era por el idiota ese. Conducía feliz mientras tarareaba una canción que a decir verdad no se si la estaba cantando al pie de la letra. Apreté mi mochila junto a mi pecho y está me miró.
— Tengo dos cosas para decirte — Aquí empezaría una discusión, estaba seguirá. — Aidan me dijo como te comportas con él — Idiota porqué no le dijo que él también se comporta mal, estúpido.
— ¿Qué te dijo? — Fruncí el ceño, por dentro sentía mi corazón latir, pudo haber inventado cualquier cosa ese idiota. Con tal de dejarme mal parada.
Sonrió — Que eres muy atenta y siempre les sacas buenas risas — ¿Eh? ¿Porqué iba a decir eso?. Lo que quiero es sacarle esos ojos verdes, horribles y quemarlos dentro de una sartén. Es broma. Pero en verdad no me está buscando su forma de ser.
— Si — Reí falsamente — Ya recuerdo. Conectamos muy bien — Uy no, eso sino raro, debía arreglar lo que dije. — Tiene... — No sabía en qué halagarlo, no tenía algo que me agrade, excepto su belleza física pero no lo iba halagar de esa forma. — Un muy buen sentido del humor.
— Ayer iríamos a tu habitación para llegarte helado, como te fuiste sin decir nada... — Mire por la ventana, jamás se da cuenta de nada. Mamás.
— Debía hacer tareas del colegio y la verdad...— No quería fingir algo que no sucedía, le diría la verdad en ese preciso momento. Que era un mentiroso y decía muchas cosas hirientes.
Iba a confesar todo, quizás me creería y lo dejaría. A pasado unas semanas, lo suficiente para conocer a una persona maso menos. Iba hablar cuando fui interrumpida por mi madre la cual sonrió para mirarme y estacionar el auto. — No podré buscarte del colegio, Aidan me hará un pequeño favor de venirte a buscar.
Siempre era lo mismo, no me escuchaba. Abrí mis ojos y mordí mi labio para no decir nada. Asentí y abrí la puerta del auto para salir de esta. Tal vez debería de aguantar esto por mi madre, ella hizo muchas cosas por mi. No sería justo que ahora que está siendo un poco feliz, haga algo para hacerla sentir infeliz.
Que tan malo puede ser que Aidan venga a buscarme, me dejara en la casa y se irá. Fin del juego. Entre a gran velocidad al colegio juntandome con el grupo de todos los grandes idiotas. Veía los profesores entrar y suponía que sería una larga clase de aprendizaje.
Si el auto explotaba mientras ambos íbamos de vuelta a casa, no había sido mi culpa. La aclaración ante todo.
ESTÁS LEYENDO
𝐄𝐯𝐢𝐥 𝐋𝐨𝐯𝐞𝐫𝐬
Короткий рассказ𝐄𝐯𝐢𝐥 𝐋𝐨𝐯𝐞𝐫𝐬 | Aidan Gallagher Para una adolescente de diecisiete años nada anda mal, tiene amigos, usa su celular cuando se aburre, tiene a su madre la cual la apoya en todo lo que puede y aunque pasar por la adolescencia es complicado ell...
