Twenty

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Los rayos de sol nos daban en el rostro. Estaba junto a Izaro en el parque hablando sobre cosas aleatorias. Pero aunque mis oídos estén escuchando a Izaro, mi mente estaba en otro mundo.

— ¿Estás escuchandome? — Volví a la realidad. Asentí y está solo me miró con el ceño fruncido. — ¿Qué opinas sobre las personas que les gustan ambos géneros?

— Amm... — Estaba por contestar, cuando el celular comenzó a vibrar. — Un minuto — Sonreí y me puse de pie.

Era Aidan. Fruncí el ceño y trague en seco para suspirar. Esto me estaba poniendo nerviosa, ¿porqué me llamaba?.

— ¿Hola?

— T/n... — Escuchar pronunciar mi nombre, me hizo estremecer.

— ¿Si?

— Te estoy esperando...

¿Qué? ¿Esperarme? ¿Para qué o qué?

— ¿Porqué?

— ¿Cómo porqué? T/n quedamos en que me ibas acompañar al concierto de mis amigos.

— ¿Qué? Yo jamás dije eso

— Si, si lo dijiste — Parecía algo molesto.

— Lo lamento pero...

— Genial, ven rápido. Te espero aquí.

— No, no, no es que yo... — El ‘pi’ resonaba en mi cabeza. Me había colgado la llamada. Maldita sea.

Mordí mi labio y con frustración acomode mi cabello. Me di la vuelta, mirando a Izaro.

— ¿Quién era? — Frunció el ceño y mordió la paleta que tenía en su boca.

— Eh... Bueno... Debo irme — Suspiro — Pero te prometo que iremos mañana a pasar el día juntas.

— Está bien — Se puso de pie — Mañana nos vemos. — Sonrió.

Nos dimos un abrazo y tome mi bolso. Caminaba lo más rápido posible al lugar de encuentro. Ahora debía comportarme lo más cortante posible, y dejaría en claro que no podré volverlo acompañar. Por obvias razones.

Ahí estaba Aidan, con una camisa blanca y unos jeans de su estilo. No pude evitar sonreír y acercarme a él.

Frunció el ceño

— Creí que no llegarías — Miro su reloj — Mira que hora es

— Bien, lo siento. Lo había olvidado — Suspiré agotada, había corrido demasiado para llegar. — ¿Dónde hay que ir?

Apunto a ningún lugar en específico, sin quitarme la mirada de encima. Asentí y camine para que esté venga detrás de mí.

Desde un principio lo sabía, que aunque niegue salir con Aidan o hacernos amigos. Iba a suceder, me iba a terminar cayendo bien e íbamos a ser inseparables.

Los dos parados en primera fila, escuchando a miles de chicos gritar como locos. Nunca había oído a esta banda, y porque eran tan conocidos. Mire a Aidan el cual atento miraba al escenario, esperando a que sus amigos salgan.

La banda salió detrás de las cortinas rojas y dijeron algunas palabras para comenzar a cantar y tocar sus instrumentos. Admito que no estuvo nada mal, la música era buena y Aidan parecía divertirse escuchándolos.

— Quiero irme — Solté derrepenté. Ya no quería estar con él, junto a él. Lo que estaba sintiendo no estaba bien.

— ¿Porqué? — Me miro, justamente la música había pasado ya que la cantante de la banda dijo algunas palabras, de otro modo tendría que haberle gritado que me quería ir.

— Quiero ir a mi casa — Murmuré cerca de él, me miró para luego alzar la vista al escenario y tomar mi mano.

— Vamos.

Ambos salimos de aquella multitud de personas. Una vez fuera solo nos quedamos en silencio, caminábamos lentamente hacia la calle oscura. Apretaba con fuerza mi mochila, por los nervios.

— T/n

Me di la vuelta y este me estaba mirando. Parecía querer decirme algo importante.

— Dime

No dijo ni una sola palabra. Esperaba a que dijera algo pero simplemente negó con la cabeza.

— Olvídalo

— Anda dime, me dejas con la intriga

Negó un par de veces.

— No, no. — Agito su mano de un lado al otro — Solo olvídalo.

Así había sido mi semana. Todos los días iguales, ir a casa de papá en las tardes, y los fines de semana quedarme a dormir allí. Ahora tenía un poco más de confianza en él. Me trataba muy bien e intentaba darme la mayor privacidad posible. Eso me convenía.

Por otro lado con Izaro conectabamos perfectamente. Ella me entiende en todo y siempre intenta darme consejos aunque todos me lleven a qué me suicidé. Está dementes, lo sé. Que buena amiga.

Aún así me cae bien.

Aidan, Aidan, Aidan

Él es único, al parecer ahora me trata como a una amiga o quizás intenta ser lo más amable posible. Varias veces nos quedamos solos, por el tema que mamá siempre está en el trabajo.

Y él se está volviendo mi única familia por ahora, los meses pasan volando y en verdad cada vez que me acerco a Aidan. Siento esa hermosa felicidad, que solo él me provoca. Lo sabe, y lo tomara a su favor.

No dejamos de ponernos apodos estúpidos, el me dice “Mono tonto” y yo le digo “Pedazo de basura humana” es divertido en el momento.

Mamá al parecer sigue intentando conquistar a Aidan, poniéndose ropas de adolescentes e intentando hacer cualquier payasada para que a él le agrade. Lo que hace el amor.

E empezado a pensar que ella cree que pasa algo entre Aidan y yo. No lo sé pero actúa raro, todo el tiempo me controla. También dice que pronto le dirá a Aidan que ya no venga a casa a cuidarme.

Dice que cumpliré Dieciocho y no es necesario. Ya soy toda una mujer y podré cuidarme sola. Entiendo que crea eso, pero ¿porqué así derrepenté? Ella no dejo de salir todas las noches con Aidan. Y este aveces me invita aunque a mamá no le guste la idea.

La expresión de su rostro cambia rápidamente cuando sabe que iré. Inténto negarme a toda costa, pero Aidan es muy insistente, y veo su rostro de que se muere de la vergüenza cuando digo que no iré.

En fin, estos han sidos unos meses complicados. Muy complicados, hay veces en la noche que lloro y no se el porque. El colegio me tiene atareada y necesito despejarme. Dejar de pensar al menos por un segundo en cualquier cosa que me lleve a estresarme.

𝐄𝐯𝐢𝐥 𝐋𝐨𝐯𝐞𝐫𝐬 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora