–Entonces pasas la equis para este lado, este pasa para el otro y reemplazas lo que te de esa cuenta en esta otra– dejé de apuntar a la hoja para mirar a Hinata, que observaba la hoja concentrado, hasta que sus ojos se abrieron de golpe.
–¡Ah, ya entiendo!– en seguida se puso a escribir, a lo que sonreí de lado volviendome hacia Tobio, que ya estaba mirandome. Iba a sonreírle esperando su pregunta, pero giró la cabeza con velocidad, enfocándose en la hoja, por lo que fruncí el ceño.
–Akai, y en esta...
–Yo tengo una pregunta– justo cuando me había girado hacia Hinata, tuve que girarme hacia Tobio al escuchar su interrupción, y frenando a Hinata que estaba por saltarle al cuello, me miró a los ojos –¿Por qué no eres tu la nueva manager?
El pelinaranja frunció el ceño con la mano de Tobio estampada en su rostro, pensando por un momento hasta que se giró hacia mi bajando los brazos de golpe.
–¡Akai-san, eres perfecta como mánager! Nos ayudarías dandonos consejos desde la cancha, y...
–Antes de que te emociones, camaroncín – lo frené alzando una mano en su dirección, volviendo a mirar a Tobio –No podría ser su mánager aunque quisiera. Uno, estoy suspendida de actividad en cualquier club, y dos, no hay forma de que yo haga el trabajo de Shimizu, no sirvo para el papeleo.
–¡Pero Akai-san!
–Ni se gasten en insistir, Nishinoya lo intenta cada vez que le niega volver al equipo de voley femenino.
Me giré para ver a Daichi parado frente a nosotros, que logró que ambos chicos se levantaran, tirando de golpe los cuadernos y útiles al suelo, corriendo para ir a cambiarse mientras el mayor abría la puerta del gimnasio.
–Pero sabes, Akai...
Levanté los útiles de los chicos, mirando al castaño con una ceja alzada cuando me incorporé.
–No creo que tú justamente me quieras como manager– remarqué, teniendo en cuenta las veces que me tenía que retar o frenar de pelear con Tanaka o Noya. Pero él se rió, entrando mientras yo lo seguía.
–Iba a decir– se giró para sonreírme, ambas manos en sus caderas –Que sería un desperdicio tenerte de manager, sabiendo lo que puedes lograr como jugadora.
Abrí los ojos ligeramente, sacudiendome la sensación en seguida para reemplazar mi expresión con una sonrisa divertida.
–¿Sigues persiguiendo tu sueño de poeta, capitán?
•••
Respiré profundo, girando la pelota entre mis manos una última vez antes de agarrar carrera, tirandola casi al mismo tiempo que saltaba para golpearla en el aire en el punto más alto posible.
No, no el más alto.
La pelota chocó con fuerza del otro lado de la cancha justo cuando esa voz susurró en mi cabeza.
No fue el más alto.
Te faltaron centímetros.
No saltaste lo suficiente.
Respiré con fuerza, girandome para agarrar otra pelota, notando una figura en la puerta al hacerlo. Ajusté la vista, reconociendo a Tobio, la boca ligeramente abierta como si me mirara con asombro.
Que raro, nunca se me había entrecortado la respiración por el cansancio.
Lo ignoré, haciendo mi mejor esfuerzo por sonreírle, para luego mirar la hora, alzando las cejas al ver lo tarde que era.
–Wow, ¿qué haces aquí? No es horario para...– me frené al ver que se acercaba, y en cuestión de segundos estaba parado frente a mi, a una distancia que me obligaba a levantar ligeramente la cabeza para poder verlo a los ojos.
–No vas a volver cuando se termine tu suspensión– parpadeé, posiblemente con la confusión marcada en mis facciones. No era una pregunta, era una afirmación.
Me detuve a ver las suyas, notando su ceño ligeramente fruncido, sus labios incluso mostrando su desacuerdo.
–¿Cómo...– me quedé mirando un segundo de más sus ojos, suspirando y desviando la mirada, dispuesta a rodearlo para alejarme –No importa, ya va...
–¿Qué haces con nosotros?
Me frené a su lado, la mirada clavada en la puerta, notando como él había girado ligeramente la cabeza para mirarme.
–¿Por qué te escondes? ¿Por qué no juegas? ¿Por qué te metiste en el equipo en un primer momento si no querías jugar?
Giré la cabeza lentamente hacia él, llegando a ver ahora su ceño completamente fruncido, la ira en sus ojos, sus puños cerrados a los lados de su cuerpo. Levanté la mirada nuevamente a sus ojos, y debió haber algo en los míos que hizo que se tensara de golpe.
–No sé con quién crees que estás hablando– sus cejas se levantaron, sus hombros tiesos bajo la sudadera del equipo –Pero te recomiendo que la próxima vez que quieras saber algo, al menos tengas la decencia de preguntarlo bien.
Sentí como se sostenía con fuerza la soga de voluntad que me permitía no tratarlo peor, una parte de mi sabiendo que él era así, y la mejor forma de ayudarlo era hacerle entender que no llegaría a ningún lado con esa actitud.
Y no me pregunté qué era lo que la sostenía mientras le pedía que me ayudara a limpiar el gimnasio.
ESTÁS LEYENDO
red cap | t. kageyama
Fanfiction𝐑𝐂 | • Deja la cadera quieta, capitán. Estás recibiendo, no bailando bachata • ••• 𝐝𝐨𝐧𝐝𝐞 Akai se esconde del mundo detrás de una gorra, pero Kageyama ve más allá de ella. ••• • Solo me pertenece el personaje de Akaihana y su familia.
