"Un bailarín muere dos veces; una cuando deja de bailar, y esta muerte es la más dolorosa"
Es una rutina a la que Jungkook se ha sometido día a día al lado de un hombre al que odia. Sus emociones están al borde y su único escape es el baile. La danz...
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Jimin era del tipo de persona que jamás se dejaba rebajar.
Ni con sus anteriores parejas, ni con su propia familia. Tenía orgullo y se protegía a sí mismo.
No lloraba por alfas ni betas. Hasta que Kim Namjoon llegó.
Lo que fue su primer crush de la adolescencia era ahora un peso en su corazón mientras Taeyong le metía las manos bajo la camisa, le besaba cerca del cuello con prudencia y le hacía jadear. Jimin sentía culpa, como si se traicionara a sí mismo.
No era momento de estar haciendo ese tipo de cosas, pero estaban en un momento estresante y Jimin sólo quería olvidar, su amigo fue el primero que se le vino a la cabeza.
No era su primera vez, desde luego que no. Ellos ya habían establecido sus límites a los dieciocho en un acuerdo para satisfacerse mutuamente al estar los dos solteros.
Nada de sentimientos de por medio, nada de marcas. Era sencillo.
Entonces no debería estar pensando en alguien más mientras el alfa que tiene encima le está acariciando el vientre.
"Estás tenso." Señala Taeyong con ojos preocupados alumbrando en rojo. Jimin no responde y es suficiente para que paren.
"Lo lamento, quizá es el estrés." Se excusa acomodándose la ropa y sentándose en medio de la enorme cama de su amigo. El alfa hace lo mismo y ambos guardan silencio por unos minutos, hasta que Jimin regresa a hablar, ansioso. "Dejémoslo para otro día, perdón."
"No te disculpes, todos tenemos días malos"
Pero la verdad es que el alfa lucía decepcionado. Jimin sentía todavía más culpa por haberlo citado.
No dicen mucho de despedida, sólo un par de disculpas más y palabras de aliento antes de que Jimin salga del complejo de apartamentos y camine por las calles porque necesitaba pensar antes de volver.
Eran cosas que a Jungkook no le podía contar, estaba estresado por las evacuaciones en la frontera y el papeleo que hizo para atender a todas esas personas en su estudio, el cual se convertiría en un hotel por un tiempo. Sus padres no querían meterse mucho en asuntos de guerra, así que lo dejaban a él como representante. Ahora que se sabía de Han, los rebeldes no dejaban de aparecer en los pueblos remotos y secuestrar personas de todo género, no quería imaginarse el por qué.
Pero debía y eso lo hacía peor.
Seokjin se lo dijo. Más de cien alfas y betas desaparecidos en apenas dos semanas, los omegas abandonados, violados o sin haber dejado rastro. Entre Yoongi y Jimin se encargaban de conseguir ayuda psicológica propia para cuando llegaran a la capital ese fin de semana. Y para rematar, sospechaban terriblemente de los Kim ahora, cosa que aún no le decían al rey Jeon.