Capítulo LI

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"Déjame arder a tu lado.

Quiero apaciguar esas llamas.

Esa ira.

Ese dolor."

Se veía tan

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Se veía tan... en paz. Jimin no recordaba haber visto el rostro de Jungkook así de relajado desde hace demasiado tiempo.

Más de lo que se debe considerar sano.

Jungkook solamente está durmiendo y Jimin cree que el mínimo sonido podría perturbar la calma y descanso que tanto necesitaba. Por eso mira mal a Taehyung cuando el alfa se inclina un poco sobre el omega, apenas lo suficiente para que pueda contar sus lunares, ver las sombras en sus ojos con detalles.

"No lo despiertes." Jimin amenaza, y habla lo más bajito que su voz se lo permite, tanto que ni sus audífonos captan del todo sus palabras. Taehyung lo mira y se aleja, algo decaído.

"No lo haré, pero... ¿me das cinco minutos?"

Era apenas mediodía, pero a Taehyung no le habían dado permiso de quedarse más tiempo. Jimin se encoge, porque siente que si tuvieran más tiempo...

En serio necesitaban a Taehyung allí si querían que Jungkook no se destruyese a sí mismo.

No más.

Eso, claro, no era bueno. Jungkook tenía que aprender que Taehyung no era el único para ayudarlo, entenderlo. Jimin ya no sabía cómo hacérselo saber y usar al alfa era su última carta. Esperaba que la última también.

"Bien, pero asegúrate de que no se levante." Acepta finalmente. Taehyung asiente, y espera paciente a que Jimin se incline a besarle la frente a Jungkook antes de irse, haciendo que finalmente Taehyung pueda dejar la expresión relajada para mirar el techo en un pobre intento de que las lágrimas no caigan.

Joder...

"¿Ya puedo dejar de fingir?" Taehyung no mira al omega, ni siquiera se sorprende pues se había dado cuenta hace ya rato que Jungkook se había despertado – y quizá por eso echó a Jimin disimuladamente.

Jungkook se sienta en la cama y apoya en el espaldar, no está mirando a Taehyung. El alfa baja la vista para poder detallarlo, y agradece que luzca más calmado que en la mañana.

Había olvidado, con mucho pesar, cómo calmar a Jungkook en medio de una crisis. Así de tanto le afectó la distancia que no sabía bien cómo tratar a la persona que tenía adelante.

Porque no era la misma de la que se enamoró hace tres años y eso era obvio.

Jungkook mira sus manos encima de las sábanas, sin saber bien qué decir, cómo volver a comenzar sin la sorpresa de su presencia. Taehyung suspira, y reúne el poquito valor que acumuló las últimas horas para poder enfrentarlo como debía.

PORCELAIN • KTH & JJKHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora