Capítulo LII

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"A veces olvido lo hermoso que es el mundo. Lo cubren tantas capas de oscuros que los claros se pierden, se desvanecen en el abismo de los recuerdos.

Salgamos, exploremos, vivamos lo que podamos. Que nada nos haga arrepentirnos de lo que hemos sido."

"Señor Kim, es hora del medicamento

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"Señor Kim, es hora del medicamento."

Taehyung mira con los labios fruncidos a la omega que se acerca con un vaso de agua y otro que contiene tres píldoras. Ella no se deja embelesar por la mueca del alfa, quien ve con recelo las pepitas de colores que por pequeñas que fuesen, eran horrendas.

"¿Aún no puedo dejar al menos una?" Taehyung pregunta, aunque ya está tomando ambas cosas resignado, su garganta cerrándose ante la sola vista del medicamento y es que no solo sabían horrible, lo hacían sentir muy mal.

"Me temo que no, pero puedo traerle un postre de la cocina si no hace berrinches hoy."

Taehyung vuelve a fruncir los labios, más recordaba haber visto que ese día harían pie de limón y él moría por algo dulce luego de fastidiar a su paladar con algo tan insípido. Así que se las toma sin quejarse mucho más, tosiendo un poco por lo feo que sabían. La enfermera le sonríe, y toma los vasos de papel para poder desecharlos luego.

"Ya regreso."

Cuando alguien estaba bajo tratamiento psiquiátrico, era obvio que los medicamentos harían parte del proceso. Taehyung lo supo desde el inicio y dio su consentimiento de que le recetaran lo que se necesitara, aunque en ese entonces, no sabía lo duro que sería.

Físicamente, las pastillas lo noqueaban o mantenían adormilado todo el día. A veces la vista se le cansaba con facilidad y más de una vez le habían generado náuseas.

Mentalmente, entraba en trance durante un rato. Como le ocurre esa mañana en particular.

No sabe cuánto tiempo pasa luego de que la omega se retire. Desde su lugar en el centro de la cama todo luce igual, la luz del sol no cambia y se sienten años los segundos que transcurren en cuanto el medicamento hace efecto. Taehyung no puede pensar en nada, la mente se le pone en blanco y odia tanto esto, el no ser consciente. Le desespera.

No tenía buenas experiencias perdiendo su ser consciente.

Es difícil devolverlo al presente y tiene que ser con cuidado y cautela. No siempre ocurre así, a veces solamente tiene sueño. Pero tiene sus malos días y este era uno.

Había visto a Jungkook apenas hace dos días y no sabía que le afectaría tanto. Menos el saber que su omega había estado en peligro a tal punto y él lo único que pudo hacer fue esperar ansioso en la cama en la que estaba recostado ahora a espera de noticias. Y mientras le decían que nada pasaba, que Jungkook estaba bien y no había que preocuparse, la realidad era que casi-

Le pesa, y mucho.

Estuvo esos dos días desesperado por mejorar, por ya recibir el alta pero era imposible si apenas estaba a mitad de camino. Había llorado, se había enojado, maldijo a los alfas que osaron tocar a su omega pero de nada servía y no haría efecto alguno. No ayudaba, no podía darle a Jungkook el apoyo que necesitaba y era frustrante.

PORCELAIN • KTH & JJKHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora