Harry tiene las cosas muy claras para su último año de instituto: conseguir la beca de teatro musical para la mejor escuela de Nueva York y que su novio le haga una proposición demasiado romántica y pública para ir al baile.
Aunque ninguna de esas c...
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Harry.
Cuando se levantó esa mañana tenía un mensaje de Stan reprochándole su fiesta de anoche con Louis haciendo que Harry le bloqueara, no quería saber nada de él y esas actitudes lo único que hacían era que confirmara más que dejarlo había sido la decisión correcta.
Se lo contó a su hermana en el desayuno, Gin le había dicho que era un gilipollas, él había respondido que ojalá tuviera razón porque Louis era muy mono y no solo físicamente, su hermana había canturreado un poco hasta que su padre llamó la atención de ambos para empezar con el trabajo, ya que los primeros clientes cruzaron la puerta.
—Stan está en la entrada con una mirada poco amistosa, ¿quieres que salga yo?—Preguntó Gin a media mañana acercándose a la barra con cara de pocos amigos.
—¿Cómo?—Preguntó él.—Que entre si quiere.
Pero entonces cayó en que esa cara de enfado en él con esa situación solo podía desembocar en gritos y no quería que gritase delante de toda la clientela y de su familia.
—Mejor salgo—Añadió rápido dejando la libreta en el mostrador, aunque solo estaba garabateando cosas sin sentido que probablemente convertiría en una canción.
—¿Qué haces aquí?
—Me has bloqueado.
—Ya no salgo contigo, y te recuerdo que la cosa no acabó bien, así que no te debo nada.
—¿No pensabas responder a mi mensaje?
—No, la verdad es que no pensaba volver a caer en tus dramas—Dijo con una seguridad que nunca pensó tener.
—¿Mis dramas?
—Dime lo que quieras de una sola vez y déjame en paz, no quiero volver a pasar por todo esto.
—¿Va en serio?
—Tengo que volver a trabajar ¿vas a decir algo o no?
—Pues nada. Si estás de esa manera solo te diré que se acabó para siempre. No vales tanto como para que me arrastre.
—Pues no lo hagas, nadie te lo ha pedido.
—Ah, ¿qué tú no lo vas a intentar?—Dijo.
—No, no quiero. No me apetece y no me lo merezco. Esta relación me agota, tú me agotas—Repuso Harry intentando mantener la poca calma que le quedaba.
—¿Qué te agoto? Tú me has agotado a mí todo este tiempo solo hablando del teatro, de ser como tu hermana, del baile, de vivir experiencias que nunca tienes porque no sales del auditorio. No vas a tener tanta suerte de encontrar a alguien que aguante tus excentricidades.
—De acuerdo, siento que esa haya sido tu perspectiva de la relación.
No iba a entrar en su juego, no más, no se iba a dejar llevar, no iba a llorar ni a molestarse, solo intentaría cerrar las cosas de la mejor manera para él y luego lo dejaría ir.