—El equipo de trabajo y yo iremos a un congreso de abogados en Kakin, ¡voy a subir a un megabarco! ¿puedes creerlo?! —Jade se emocionaba al contarte por videollamada lo bien que se la estaba pasando en su trabajo soñado, tú desayunabas a solas después de que Kurapika saliera a trabajar.
—A ver si no te vomitas como en ese paseo en lancha. —recordaste riendo.
—Llevo mis pastillas para el mareo —agitó su bolsa de mano indicando que ahí las llevaba— ¿y tú qué tal? ¿lista para tu último semestre?
—Que bueno que lo menciones, no voy a hacer otro semestre, me preparo para exámenes globales, voy a presentar una tesis para la asociación de cazadores, Kurapika me está ayudando con eso, casi está terminada. —Revelaste orgullosa de ti misma.
—No te creo, ¡qué suerte la tuya, por dios! ese chico se merece el cielo.
—Sí, todo lo que ha hecho es divino, hasta creo que ya estamos formalizando nuestra relación. —te sonrojaste pensando en la noche anterior.
—¿Tú crees? por favor, estás viviendo en su casa, literalmente te trata como su esposa y seguramente te coje todos los días, es obvio que quiere formalizar contigo.
—De hecho sólo lo hicimos dos veces, es bastante reservado en eso, incluso parece otra persona cuando sucede, lo digo en buen sentido.
—Estoy felíz por ti, ojalá se queden juntos y... —un marinero le tocó el hombro a Jade para avisarle que zarparían — ah, ya debo colgar, es hora de abordar, te quiero y te deseo mucho éxito con tu tesis.
—Tambien te quiero, que te vaya excelente en el trabajo y disfruta el viaje.
Al colgar, seguiste con el desayuno, agradeciendo al universo la dicha de haber cambiado tu vida gracias a un chico tan perfecto. Esa era la única palabra con la que podías describirlo completamente.
Estabas segura de que nada podría mejorar una vida así. Todo era hermoso y mejoraba a cada momento. Te sentiste tan positiva que tu sonrisa nadie la borraría, si se acabase el mundo en ese instante, habrías sido igualmente felíz.
—En otras noticias, —anunciaba una conductora de televisión que siempre escuchaba tu madre por las mañanas— se ha dado a conocer que el hombre más inteligente del país es el hunter de listas negras, Kurapika Kurta, también conocido como el zodiaco de la rata.
Mamá dejó de prestar atención a la estufa, para acercarse a la pantalla con intriga, pues reconoció la imagen del chico.
—¿Un zodiaco? ese es el chico con el que se fué mi hija. —enseguida el olor a quemado la hizo correr para apagar la estufa pero no le importaba que el desayuno se hubiese arruinado— ¡Cariño! ¡ven a ver esto! —gritó entusiasmada llamando a tu padre.
—Que orgulloso estoy de nuestra hija, trabajando para un hombre educado, poderoso, respetuoso y con grandes influencias. —expresó alegremente tu padre.
—Ojalá le den un puesto de trabajo en la asociación, debe estar trabajando tan duro para ese importante Zodiaco.
Ambos se abrazaron pensando que su única hija daba lo mejor de sí misma para avanzar en sus éxitos personales, que se esforzaba hasta el cansancio para complacer las estrictas órdenes de un zodiaco y no estaban del todo equivocados.
Cada día a partir de entonces te volviste más dedicada a complacerlo.
—¿Podemos hacerlo de nuevo? por favor, una vez y ya...—rogaste casi ronroneando en su oído, acariciando sus brazos y dando un beso en su hombro.
Habían pasado unos días más y los encuentros íntimos se volvieron habituales, adictivos, casi obligatorios para poder dormir satisfechos, los resultados de los primeros 6 meses juntos eran un éxito.
—¿No estás cansada? —preguntó recién despertando con tus insistentes besos.
—No, nunca, de ti no. —respondiste abrazándolo por el cuello.
Aunque de día no solían hacerlo, Kurapika pensó en ceder a tus órdenes, ducharse e ir al trabajo, pero cuando iba a decir algo, su celular comenzó a sonar y por más que deseaba ignorar esa llamada, vió de quién se trataba y salió de la cama de forma fugaz.
—Espera, debo contestar, es de la oficina. —Debido a una mala experiencia ignorando llamadas anteriormente, prometió a Leorio que trataría de contestar siempre, no deseaba que una tragedia estuviese ocurriendo mientras él se enfrascaba en sí mismo.
Mientras él hablaba con alguien del trabajo, tú hiciste un gesto de perversión que jamás creíste que tendrías, era el momento ideal para ser tú misma.
—Aahhh, amor, vuelve a la cama~ sigo tan caliente~ no trabajes hoy, te quiero dentro todo el día~ —gemiste a propósito usando las mismas palabras y sonidos vergonzosos que hacía Jade para molestarte.
Kurapika enmudeció y su rostro enrojeció de pena, pues tus palabras fueron escuchadas por su compañero.
—Ah, pe...perdón, ¿estabas ocupado? descuida, le pediré ayuda a otro, te llamaré después y no te preocupes, tómate el día. —dijo Kanzai nervioso, cortando la llamada inmediatamente.
—No, Kanzai, ¡espera! —se alteró el rubio por lo que el zodiaco tigre pudo imaginarse, dejo el celular caer sobre la alfombra antes de girarse para hablarte con autoridad— señorita, su actitud ha sido demasiado imprudente, esto no se lo pienso tolerar.
—¿Me vas a castigar? —te mordiste el labio cubriéndo tu cuerpo desnudo con las sábanas, pero él te las arrebató y te arrastró por las piernas, colocándolas alrededor de sus caderas.
—Sólo comprobaré si es verdad que nunca se cansará de mi. Gracias a su irrespetuosa interrupción, hoy tengo el día libre. Asuma las consecuencias de sus actos. Puedo estar dentro el tiempo que deseé.
Aquella tarde de rondas continuas únicamente pausadas por el hambre, ocurrió al final de las vacaciones, cuando el jardín del Edén en ese departamento parecía eterno.
Pero se acercaba el momento de morder la manzana.
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Tentación pagada [+18] [Completa]
FanfictionHas sido contratada como sirvienta por un peligroso cazador de listas negras llamado Kurapika, al que todos temen acercarse. La desesperación por encontrar empleo de medio tiempo te obligó a firmar un acuerdo que no entendiste muy bien, pero no le...