Púrpura Imperial

165 25 2
                                        


Ran era mucho más dormilón que Rin. Su hermana mayor y Rin se levantaban temprano para hacer su rutina diaria: ejercicio, desayuno y ordenar el apartamento, mientras que Ran... bueno, Ran disfrutaba de sus mañanas durmiendo hasta casi las tres de la tarde. Ese día, Ume tenía que ir a recoger unos exámenes médicos que se había hecho, cosa que Ran aún no sabía.

Al prepararse, Ume y Rin salieron del apartamento. Ran, iba despeinado y con los ojos somnolientos.

—¿A dónde van tan temprano? —dijo Ran, aún con sueño.

—Ran, son las tres de la tarde —respondió Ume, tomando su bolso.

—Sigue siendo temprano aún —replicó él, con pereza.

—Volveremos pronto, hermano. ¿Quieres que traigamos algo? —preguntó Rin.

—Bueno, algo de ramen no estaría mal —dijo Ran, bostezando.

—Anda a dormir, Ran. Volveremos rápido —dijo Ume sonriendo.

—Bien, pero llamen cuando estén cerca —respondió Ran.

—Sí, unas diez llamadas perdidas —dijo Rin.

—Exactamente —dijo Ran, regresando a su habitación para seguir durmiendo.

—Dejamos algo de comida para cuando tengas apetito —comentó Ume antes de salir junto a Rin.

Ambos se dirigieron a la clínica, donde esperaron un rato hasta que el doctor llamó a Ume; Rin, a regañadientes, se quedó afuera esperando a su hermana. Al entrar, Ume se sentó en la silla del consultorio.

—No es fácil decir este tipo de cosas —dijo el doctor, con bata blanca.

—Disculpe, doctor, no es nada grave. Solo son mareos —respondió la chica.

—Me temo que es más serio de lo que pensaba —contestó él, con gravedad.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Ume salía de aquella clínica viendo a su hermano con el celular, esperándola. Al notar su presencia, Rin se acercó rápidamente para cuestionarla sobre lo que se había hablado adentro. Ume le dijo que solo tenía que tomar unas vitaminas. Mientras caminaban, Rin pudo notar que su hermana estaba pensativa; algo en su rostro le decía que algo no iba bien.

—¿Qué fue lo que te dijo exactamente el doctor? —preguntó Rin, preocupado.

—No creo que sea algo para contarte solo a ti, Rin —respondió ella, mirando al frente.

—Bien, iremos a casa y nos lo dirás a Ran y a mí —dijo Rin, tomando la mano de su hermana.

—Rin, espera... —dijo Ume, deteniéndose un momento.

ℬ𝑜𝓇𝓃 𝒾𝓃 𝓉𝒽𝑒 𝒸𝑜𝓁𝒹 𝑜𝒻 𝓌𝒾𝓃𝓉𝑒𝓇Donde viven las historias. Descúbrelo ahora