¿Cuál fue el delito de los haitani?, conocías este pasado de ellos
Una venganza que fue castigada injustamente
La autoridad solo aparece cuando le conviene y culpa a quien solo se defiende
La historia de los haitani está marcada por una serie de eve...
"Si tienes un motivo, no importa el tamaño o la edad que tengas; te conviertes en algo diferente cuando la ira y el odio te ciegan."
Ese era el pensamiento que guiaba a los hermanos. Cada miércoles, a la hora del almuerzo, eran felices al recibir la visita de su querida hermana. Aunque se sentían terribles por dejarla sola, sabían que el dinero no era un problema para Ume. Antes de entrar al reformatorio, habían logrado adueñarse de ciertos puestos del distrito y establecer una renta de seguridad, por lo que ese dinero llegaba directamente a manos de Ume. Los hermanos insistían en que ella podía usarlo como quisiera, pero Ume prefería ahorrarlo para cuando ellos salieran; no quería disfrutar algo que ellos habían conseguido con tanto esfuerzo.
—Cuando salgamos de aquí, iremos a comer donde tú quieras —dijo Ran.
—Y te mimaremos tanto que nos vas a querer lejos después —bromeó Rindou.
—Saben que sería feliz con que ambos estén fuera de este lugar —dijo Ume, mirando a sus hermanos con tristeza—. Les extraño tanto en casa.
—Bueno, han sido seis meses de mierda, pero pronto saldremos. A fin de cuentas, somos menores de edad.
—Idiotas de los oficiales... aunque no todo ha sido tan malo, hemos encontrado buenas compañías.
—Cuando dices "buenas compañías", sé que no es nada bueno —replicó Ume con una ceja levantada.
—Saldremos casi al mismo tiempo, así que queremos que tú los conozcas —dijo Rindou, emocionado.
Rindou podía tener un rostro serio, con una expresión de odio hacia cualquiera que se acercara a él o a su hermano, pero cuando estaba con ambos, inconscientemente dejaba salir un lado tierno, el de un niño pequeño, solo con sus hermanos mayores. Aunque Ume y Ran fueran mayores que él, Rindou no podía evitar sonreírle a su hermana y disfrutar de esos momentos de ternura. Por más que intentara aparentar madurez frente a ella, era imposible: amaba sacarle una sonrisa a Ume.
Al principio, el plan de los hermanos no era matar al tipo durante la pelea, pero el sujeto comenzó a decir cosas que ambos no toleraron. El simple hecho de hablar de su hermana de manera vulgar hizo que su sangre hirviera. Ran no se dio cuenta de que sus golpes terminaron con la vida del hombre, mientras Rindou lo había inmovilizado. Era una técnica que los hermanos habían aprendido a coordinar perfectamente durante sus peleas.
Ume, al despedirse de sus hermanos, regresó a su hogar. La sentencia de sus hermanos era de un año por homicidio, por lo que no le quedaba más que esperar pacientemente su salida. Durante ese tiempo, ambos Haitani regresaron a su grupo de nuevos amigos o aliados, reconociendo la fuerza del recluso Izana Kurokawa. Nadie, ni siquiera ellos aplicando su técnica, se atrevería a enfrentarlo. Sin duda, se habían convertido en seguidores de su poder y estrategia.
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Izana Kurokawa, Shion Madareme, Kanji Mochizuki, Yasuhiro Muto y los hermanos Haitani conformaban la generación S62, también conocida como la generación de la brutalidad. Todos ellos seguían órdenes de una sola persona: un albino que sabía identificar perfectamente si alguien le era útil. Más adelante, sus nombres no serían tan fáciles de olvidar.