Recuerdo 5
Ran había ido de visita con su hermana y se encontraba cortando un poco de fruta para ella. Durante los últimos días, Ume se había sentido demasiado indispuesta para comer; cualquier cosa que intentara digerir regresaba, y solo los sueros lograban mantenerla. Su ánimo iba disminuyendo poco a poco, y su rostro, más pálido que de costumbre, no pasaba desapercibido para su hermano menor. Ran intentaba convencerse a sí mismo de que Ume mejoraría, pero todo indicaba que su deseo de verla con ellos en un futuro quizás no se cumpliría.
—Oye, Ran —dijo la chica, mirando a su hermano.
—¿Uh? Sí, dime, hermana —respondió él, cortando con cuidado la fruta.
—Quisiera ir a un lugar ahora —dijo ella, tranquila.
—¿A dónde quieres ir? Además, es invierno... podrías resfriarte con este clima —expresó Ran, preocupado.
—Ran, seamos honestos —dijo Ume, tomando la mano de su hermano y deteniendo lo que hacía—. No me queda mucho tiempo, y lo último que quiero es pasar mis últimos días rodeada de máquinas, tubos y doctores.
—N... no quiero que salgas de aquí... si lo haces... si lo haces... —Ran no podía contener las lágrimas.
—Hablé con el doctor, Ran. A lo mucho me queda un mes o dos —dijo Ume, observando el rostro de su hermano, ahora lleno de lágrimas.
—Me niego... me niego a perderte... me niego a que no estés con nosotros... me niego a que no pueda verte feliz con una familia... me niego a todo... —sollozaba Ran.
—Ran, no pienses eso. Siempre estaré con ustedes, cuidándolos —Ume se acercó a su hermano y lo abrazó—. Viviré en sus corazones. ¿Sabes qué quiero para ustedes? Quiero que mi hermano Ran cumpla su sueño de ser reconocido en el extranjero, que mi hermanito Rindou haga lo que más ama en el mundo, y quiero que ambos vivan felices. Que tengan una vida llena de todo lo que siempre hayan querido... que sean felices con familia, si es posible.
—No... nada en el mundo nos hará felices si te vas... todo será oscuro. No me importará no cumplir mis sueños. No quiero que te vayas... siempre estuviste ahí recibiendo las palizas de esa perra y ese malparido... y no pude protegerte aquel día... no puedo perdonarme que tú... seas la única que no será feliz... —dijo Ran, con el corazón hecho trizas.
—No me importa no ser feliz —dijo Ume, tomando el rostro de su hermano—. Mientras ustedes vivan, podré descansar en paz. Mientras mis hermanos mantengan la cabeza en alto, seré feliz. Mientras se apoyen uno al otro, seré la chica más feliz de todas.
—No digas esas cosas... tú vas a vivir, tú vas... —Ran sollozaba sin poder contener las lágrimas.
—Ume es feliz —dijo ella sonriendo—, y Ume sería feliz si sus hermanos también lo fueran, incluso sin mí.
Ran solo podía observar aquella sonrisa en el rostro pálido de su hermana, una sonrisa que jamás dejaba. Poco después, fue llamado por el doctor que la atendía. Al sentarse frente a él, Ran notó que el hombre quitaba sus lentes, buscando la forma más cuidadosa de dar la noticia.
—Mi hermana me lo dijo todo —dijo Ran, con la mirada en el suelo.
—Es difícil escuchar esto —respondió el doctor—. Por lo general, los familiares tienen la esperanza de que su ser querido regresará a casa y todo seguirá como antes. Pero cuando menos lo esperan, las cosas se desarrollan de manera diferente.
—Ella... quiere salir del hospital. ¿Qué tan recomendable es eso para ella? —preguntó Ran, sin mirar al doctor.
—A veces es mejor respetar los deseos del paciente —dijo el médico—. Supongo que ella sabe que pronto se irá y quiere pasarlo junto a quienes ama. Mi opinión como doctor no importa; sé lo terco que puede ser un paciente y, como alguien que aprecia a sus pacientes, respeto el deseo de su hermana.
ESTÁS LEYENDO
ℬ𝑜𝓇𝓃 𝒾𝓃 𝓉𝒽𝑒 𝒸𝑜𝓁𝒹 𝑜𝒻 𝓌𝒾𝓃𝓉𝑒𝓇
Fanfic¿Cuál fue el delito de los haitani?, conocías este pasado de ellos Una venganza que fue castigada injustamente La autoridad solo aparece cuando le conviene y culpa a quien solo se defiende La historia de los haitani está marcada por una serie de eve...
