Generación del S62 Parte 1

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—Dos menores de edad han sido arrestados por un triple homicidio, mientras que una menor de edad ha sido trasladada a urgencias con heridas graves —informaba una reportera a través de la televisión, con voz solemne y preocupada—.

La noticia llenó la sala de tensión. Los hechos habían sido violentos, pero lo más impactante era que los protagonistas eran niños. Nadie podía imaginar cómo habían llegado a tal extremo para protegerse a sí mismos y a su hermana.

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Esa fue la noticia que sonaba en todos los canales de televisión. ¿Quiénes eran los culpables? ¿A quiénes culparían?

Los policías que habían ingresado a la casa solo encontraron a un par de niños junto a un cadáver. Pero al observar con más detenimiento, notaron el cuerpo de una mujer, y los dos pequeños mostraban una sonrisa escalofriante en sus rostros, como si nada de lo ocurrido los hubiese afectado. La escena era perturbadora, y más aún al darse cuenta de que, a pesar de su edad, habían enfrentado una situación que pocos adultos podrían soportar.

Al percatarse de una niña cubierta con una camisa blanca, aunque con las piernas ensangrentadas, los oficiales actuaron rápidamente y retiraron a los niños de la casa, llevándolos al hospital

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Al percatarse de una niña cubierta con una camisa blanca, aunque con las piernas ensangrentadas, los oficiales actuaron rápidamente y retiraron a los niños de la casa, llevándolos al hospital. Las investigaciones comenzaron de inmediato: los tres fueron separados y sometidos a interrogatorios, ya que no podían creer que un niño de apenas 10 años y otro de 9 hubieran enfrentado a tres adultos, entre ellos dos hombres y una mujer.

Ume se mantuvo en silencio absoluto; por más que los oficiales intentaran obtener alguna palabra, se negaba rotundamente. La misma actitud mostró Rindou, quien tampoco quería hablar con ellos.

Ran, en cambio, no perdió tiempo en confrontarlos. Insultó a los oficiales y los acusó de ser incompetentes por dejar que unos niños vivieran con un par de psicópatas como sus padres. Incluso dijo que, si pudiera, lo haría de nuevo, lo que alarmó seriamente a los oficiales ante la intensidad y la frialdad de sus palabras.

Al final, los oficiales decidieron que los hermanos fueran enviados a un hogar temporal, o al menos eso fue lo que les dijeron; en realidad era un orfanato donde los tres llegaron por primera vez. Ume ya había sido atendida por las heridas recientes, pero en su mente los recuerdos de aquel evento traumático seguían presentes, recordándole lo que había perdido de su inocencia. Aun así, no los separaron, y eso era algo por lo que estaba agradecida.

Sin embargo, la estadía en aquel orfanato iba a ser corta. Ran y Rindou no soportaban estar allí: rodeados de otros niños, y además, cualquier niño mayor que molestara a su hermana era inmediatamente enfrentado por ellos. Incluso llegaban a ser violentos con algunos cuidadores, a quienes Ran calificaba como "una mierda doble cara". Para ambos, todos eran potenciales enemigos; solo ellos tres podían protegerse entre sí. No aceptaban la caridad ni la amabilidad de nadie, porque nunca habían conocido algo así antes.

ℬ𝑜𝓇𝓃 𝒾𝓃 𝓉𝒽𝑒 𝒸𝑜𝓁𝒹 𝑜𝒻 𝓌𝒾𝓃𝓉𝑒𝓇Donde viven las historias. Descúbrelo ahora