Roppongi Parte 2

216 24 5
                                        

Ran, como el mayor de Rin y menor de Ume, conocía perfectamente tanto a su hermana como a su hermano menor. Los entendía tan bien que podía notar cuando uno de ellos sentía algo especial, aunque aún no tenía claro quién era aquel pelinegro que acompañaba a Ume. Sin embargo, los rumores viajaban con el viento, y pronto Ran pudo confirmar la identidad del chico gracias a algunas amenazas sutiles y a su costumbre de espiar discretamente a Ume en sus salidas. Sí, Ran era celoso con su hermana, pero no tan malvado como para prohibirle salir; sabía que ella quería aportar al hogar y valoraba su independencia. Además, Rin había pedido a Ume que trabajara medio tiempo, y Ran comprendía que su hermana podía ser confiable y responsable.

Una noche, durante la cena, Ume cuestionó a Ran sobre su constante vigilancia cuando salía con aquel chico. Ran admitió sin rodeos que era por celos, pero Ume pronto disipó sus dudas, asegurándole que su cariño y amor siempre serían para ellos, sus hermanos. Rin fue el último en enterarse del asunto, pero Ume fue abierta y sincera respecto al chico y a sus intenciones.

—Entonces... ¿solo son amigos, amigos? —preguntó Rin, ajustándose las gafas.

—Así es, Rin rin —respondió Ume con una sonrisa.

—Sigo sin confiar. Oye, está en una pandilla con gente de dudosa reputación —dijo Ran.

—Pero... si nosotros también somos delincuentes, hermano —replicó Rin.

—Sí, pero tenemos más estilo que ellos —dijo Ran, orgulloso.

—Ran, Rin, no deben preocuparse. Shinichiro es un chico muy dulce y amable con todos. Denle una oportunidad —dijo Ume.

—Sí, le daremos una oportunidad, hermana —asintió Rin.

—Pero si te hace llorar... lo enterramos tres metros bajo tierra —añadió Ran con una sonrisa tierna.

—Está bien, Ran. No tienes que preocuparte, los dos —dijo Ume sonriendo.

—Es que cualquier idiota podría ser malo y hacerte daño —fingió Rin con tristeza, abrazando a su hermana.

—Rin, sé que ustedes lo molerían a golpes en un segundo. Confío en ambos —dijo Ume, abrazando a su hermano mayor, que era más alto que ella.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

—Me voy, chicos. Regresaré en un rato —dijo la rubia, tomando su celular.

—¿A qué horas volverás? —cuestionó Ran.

—¿Podemos ir contigo? —preguntó Rin—.

—Es noche para salir, mejor vamos contigo.

ℬ𝑜𝓇𝓃 𝒾𝓃 𝓉𝒽𝑒 𝒸𝑜𝓁𝒹 𝑜𝒻 𝓌𝒾𝓃𝓉𝑒𝓇Donde viven las historias. Descúbrelo ahora