POV CALLE
—¿Qué estás haciendo? —La voz de Poché retumba a través del cuarto del bebé. Yo me hago la tonta, rápidamente escondiendo la evidencia detrás de mi espalda. Le doy la sonrisa más inocente que puedo antes de responder—. Esto no es lo que parece. —se para en la puerta mirándome—. Realmente no lo es. —La pintura gotea de la brocha que tengo detrás, golpeando el suelo.
—¡Esta pintura es segura! Lo busque y todo. Incluso le envié un mensaje al doctor. ¡Tengo una nota!
Sabía que era muy probable que Poché me atrapara antes de que pudiera terminar. He estado inquieta últimamente. Necesitaba un proyecto y Poché ha estado observando mis movimientos como un halcón. Es difícil conseguir algo de ella en estos días. No es que lo intente. No mantenemos más secretos la una de la otra. Esto no es un secreto, en mi libro. Lo estaba considerando más como una sorpresa.
—¿Tienes una nota del doctor? —Sus labios se tensan. Sabía que tendría un millón de preguntas cuando se enterara. Me aseguré de investigar todo. Sabía que el doctor me daba el visto bueno, Poché podría dejarme terminar el proyecto.
—¿Qué estás haciendo aquí? ¿No tienes un trabajo o algo así? —Sólo se fue al trabajo hace dos horas. Ahora ha vuelto. Luce tan perfecta como lo era hace años cuando nos conocimos.
—Mencionaste los macarrones con queso cuatro veces cuando estabas comiendo tu tocino esta mañana. Hiciste hincapié en el hecho de que todos los macarrones con queso deberían tener tocino. —sostiene una bolsa. Dejo caer la brocha, sin importarme que probablemente hiciera un desastre, y camino hacia ella.
—Bueno, debería. El tocino debería estar en la mayor parte de las cosas —le quito la bolsa de su mano—. ¿No estás de acuerdo?
—El embarazo te ha hecho que… —se aleja.
—¿Qué? —lo miro.
—¿Vas a llorar? —Su cara se convierte en una de pánico. No sé qué he hecho para merecerla, pero debe haber sido algo espectacular. No iba a llorar antes, pero pensar en lo buena que es Poché para mí, que es y en lo fabulosa
que será como madre, me tiene al borde de las lágrimas.
—No, tengo algo en mi ojo. —Eso trae otra de esas sonrisas preciosas a la cara de mi esposa—. Continúa con lo que estabas diciendo. —Paso por delante de ella, dirigiéndome a la cocina. Ella me sigue. Coloco la bolsa en el mostrador, alcanzando el contenedor. Espero a que Poché me diga exactamente qué me ha hecho el embarazo. El olor del queso y el tocino golpea mi nariz y dejo salir un pequeño gemido.
—Ya sabes lo difícil que es hacer algo cuando haces esos sonidos. —se acerca detrás de mí, empujando mi cabello fuera de mi hombro. Inclino mi cabeza hacia un lado mientras comienza a besar mi cuello.
—Estás tratando de ponerme en un coma alimenticio y sexual para que nunca salga de la cama —dejo escapar un pequeño gemido.
—Solo intento hacer feliz a mi esposa.
—¿Es por eso que estás evitando mi pregunta?
—¿Por qué estás pintando el cuarto del bebé por segunda vez? —Sus manos se deslizan dentro de mis pantalones, sus dedos van directamente a mi clítoris. Dejo caer mi cabeza hacia atrás, mi mente se olvida del cuarto del bebé por ahora. He estado haciendo eso mucho últimamente. Me propongo hacer una cosa y luego la cambio o la olvido por
completo. Supongo que a veces soy un desastre. Sólo voy a culpar al embarazo.
—Espera —Me doy vuelta en sus brazos, su mano va a mi trasero—. Soy un desastre, ¿verdad?
—Puedes comer tus macarrones con queso mientras yo te como a ti.
—Eso suena maravilloso, pero aún estás evitando mis preguntas. —La miro fijamente. Se inclina hacia abajo, rozando su boca con la mía.
—No estoy evitando nada. Estoy disfrutando cada parte de este embarazo. Desde tus antojos hasta tus adorables cambios de humor. Especialmente cuando crees que eres severa pero solo eres un gatito con garras.
—Deberíamos tener un gatito.
—Te conseguiré uno mañana. —Me recoge. Envuelvo mis brazos en su cuello.
—¿Con mi lingote de oro?
—Sí. —me recuesta en la cama, quitándome los pantalones.
—No pongas al gatito en la caja fuerte. —veo cómo empieza a quitarse la ropa. La vista de mi esposa desnuda nunca cambia. Separo mis piernas, esperándola.
—Camisa —ordena. La alcanzo, pero ella me gana, dejándome desnuda en el centro de la cama. Ella me mira fijamente por un momento antes de subir a la cama conmigo. Puedo ver la necesidad de mí en sus ojos. No ha cambiado nada durante todos estos años—. El embarazo te ha hecho aún más hermosa. —abro mis piernas más ampliamente, permitiéndole instalarse entre ellas. Se inclina para tomar mi boca en un profundo beso antes de empezar a dejar un rastro de besos por mi cuerpo. Mis dedos pasan por su largo cabello mientras la veo besar mi estómago antes de que su boca esté en mi sexo, haciendo que me corra dos veces antes de que se meta dentro de mí. Mi nombre se desliza en sus labios mientras encuentra su liberación. Mi nombre siempre está en sus labios. Porque Poché me ama. Siempre me ha amado y siempre me amará. Nada nos romperá nunca. Pueden intentarlo, pero nuestro amor siempre brillará al final.
